27 diciembre 2017 : 361-4, jueves.
Invierno´17 : Sandalio
Santana, las once, en la cocina, junto al fuego. Mamá y Lina bajaron al pueblo. Yo solo en casa oyendo correr el aire entre los pinos. ¡Pero así toda la noche! A ver si cae rendido y se duerme, que Pedro quiere ir a Murcia esta tarde y es lo que me preocupa, que un coche para este viento es una hoja de papel.
Hay elementos naturales que impiden viajar. El viento, la lluvia y la nieve son los más frecuentes por estos pagos. Hoy le toca al viento. Ya he dicho en ocasiones que podíamos haber bautizado a la casa con “Buenos Aires” y no estaría mal el nombre. Le pusimos “Roalico” como murcianos que hablan una lengua propia o “panocho”, queriendo decir: “Rodal pequeño”, “rincón de la sierra”, o algo parecido.
No estaba mal la idea; pero a la vista de lo que daba luego, hubiera sido mejor la capital argentina. En los nombres que damos a las cosas o ponemos, mejor no precipitarse. Cuando se conoce bien se acierta más con el nombre que se pone. ¿No hay personas que al nacer le ponen Jesús, y luego vemos que Judas hubiera sido más acertado?
-Sí, que a un amigo le pusieron Sandalio de nombre cuando lo bautizaron y luego se reían de él en la escuela.
-Ahora pueden cambiarse el nombre y los apellidos si no les gusta el que le pusieron al nacer. Una que se llamaba Dolores de Barriga se lo cambió por Tranquilidad de Vientre. Otro llamado Malvino Aguado y Caro, puso una taberna y se cambió el nombre, por razones obvias, a Buenvino Barato y Sinaguar. Lo que te digo: Si queremos una cosa, debemos ser nosotros los que decidamos en nuestra vida.
-Si eres congoleño y quieres ser español, te casas con española. Todo tiene solución.
-¿Y si eres pobre y quieres ser rico?
-¡Hombre, Sebastián, hay cosas que se cambian y cosas que no pueden cambiarse! Si eres pobre no puedes cambiar de condición si no te toca el gordo de Navidad.
-Que juegue para el Niño a ver si tiene suerte.
-“El que en el libro de los pobres está apuntado, lo mismo da que corra o que esté sentado”, que quiere decir que si naces para ser pobre no puedes hacer nada que te saque de la pobreza.
-A Ricardo el Milloneti le tocó la lotería y pasó de ser pobre a ser rico.
-Porque no estaría apuntado en ese libro que te he dicho, Aurelio.
El viento no cesa, parece que va a más. Pobres pinos, que no pueden huir y sufren tal castigo. ¿Qué se merecen ellos de los caprichos de un malvado? Si pudiera, los protegía contra su enemigo.
-El viento se reiría; tal vez dijera: “¡Hombre insignificante!, ¿qué quieres? ¿ayudar a tus pinos? Ahora voy a redoblar mi furia y os voy a destruir a los dos. Con el viento no hay quien pueda”.
Francisco Tomás Ortuño
Comentarios
Publicar un comentario