21 diciembre 2017 Cambio de Estación
Otoño-Invierno 2017 : La escritura
Murcia, jueves, las once, ¿debo decir que donde puedo?; hoy se juntan varios zafarranchos; lo que salga del bolígrafo, si sale algo, tendrá más valor. El pensamiento que nace en mi cerebro bajará por mi brazo derecho, como por un tobogán, a mi mano, y esta se servirá del bolígrafo para dejarlo en el cuaderno.
Si no supiera escribir, mi pensamiento no podría manifestarse por la escritura. ¿Quién sería el primero que sintió la necesidad de escribir para decir a otro lo que pensaba? Si estaba cerca, podía hablar; pero si estaba lejos y quería decirle algo importante, ¿cómo se lo haría llegar?
Pensaría: “¿Qué le doy yo a Gervasio, que verá mañana a mi hermano, para que solo mi hermano sepa lo que quiero decirle?”. Tendría un pensamiento profundo que le hiciera comprender que la escritura era necesaria, tan necesaria como la propia voz. “¿Cómo expresar mi pensamiento con garabatos?”. Y seguiría pensando.
Hasta que diera a cada sonido un dibujo: “a” así, “b” de esta forma. “Si los sonidos que utilizo hablando tienen su correspondencia, uno por uno, en dibujos, podré expresar mi pensamiento por escrito”, concluiría. “Falta que el otro sepa, como yo, leer lo que escribo”. Y así nació la escritura.
No era fácil, pero era necesario. Para decirse cosas sin abrir la boca había que conocer los signos que inventaran para representar los sonidos. Era cuestión de paciencia.
Me acuerdo que en Carraclaca, Lorca, donde hice mi Servicio Militar, enseñé a leer a un soldado. ¡Qué alegría la suya cuando descubrió que las letras que veía decían algo concreto! Ca, ba, llo; caba, llo; aquí dice caballo, y saltaba feliz: ¡caballo, un caballo! ¡No se lo creía! “Mi caballo es blanco; aquí dice que mi caballo es blanco”. “Mi tío tiene un caballo que corre mucho”. ¡Cómo celebraba saber pasar de los signos a la realidad! Ya no podía dejar de leer. Mi amigo me abrazaba contento cuando leía una frase y sabía lo que significaba. Había saltado del pensamiento del que lo escribió al suyo propio pasando por la escritura.
-¿No vas a decir que hoy comienza el invierno?
-Pues queda dicho: de las cuatro estaciones en que se divide el año, hoy empieza una nueva.
-¿Lo sabrá la Tierra? ¿Sentirá que algo cambia por estas fechas en su cuerpo? “Todo se duerme”, dirá. “¿Qué me está pasando?”.
-¿Se habría fijado que en mis escritos pongo Otoño´17? Ahora pondré unos días Otoño-Invierno´17 y pronto pondré solo Invierno. ¿Cuándo y dónde se despedirán las estaciones?
-¡Adiós, Otoño!
-¡Que lo pases bien, Primavera, que seas feliz en tus pocos meses de vida!
De Astronomía
Para 2020 se prevé una ambiciosa misión al planeta Marte. En esta misión, el astromóvil tomaría muestras de la superficie marciana. Otro proyecto alberga la esperanza de establecer una civilización humana en el planeta rojo para 2032.
Francisco Tomás Ortuño
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