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Guerras.

14 enero 2018 : Domingo, San Glicerio, 14-351

Invierno´18 : Guerras

     Santana, las once menos cuarto, en el comedor, al lado de la terraza grande. Como te dije, ayer comimos y emprendimos la marcha. No vi “Saber y Ganar” pero me entretuve aquí viendo “Grandes Documentales de la 2”.

     ¡Qué curioso! Supe que por miles y millones los capelanes fluyen en un lugar del mar por Canadá para servir de alimento a las ballenas jorobadas, que vienen cansadas y hambrientas de lejanos mares para engullirlos.

     Y que Cabot llegó creyendo que era el primero en ver aquellas tierras heladas de Terranova en el siglo XVII, y se encontró que ya vivían otras tribus.

     ¿No te dije ayer que los cocodrilos esperan en ríos africanos el paso de búfalos y cebras? Manadas de miles de animales que sirven de pasto a los hambrientos anfibios. ¿Y que luego, los que logran escapar de la matanza, encuentran a los guepardos, que los esperan fuera furibundos?

     ¡Qué lucha para sobrevivir! ¿Será condición animal, incluyendo al hombre, matar? Recuerda las guerras ruso-japonesas, la guerra de los Balcanes, Carlistas, Púnicas, Médicas, Samnitas, la guerra civil española, las guerras mundiales y tantas que hubo en todos los siglos de la historia.
     Se podía pensar que el hombre escapara a esta lacra animal de la guerra, pero vemos que no: “¡Si puedo, te derribo para estar yo arriba!”. “¡Si te descuidas, te elimino!”. ¿Cómo piensa un “Chicle” o como se llame este pobre ser, que se dedica a violar y a descuartizar a jóvenes inocentes que vuelven de una fiesta?”.

     -¿Cómo permite Dios, Eusebio, que obremos así, que seamos así, que lleguemos tan bajo en nuestra condición? Los animales no piensan, pero el hombre razona y tiene sentimientos superiores.

-No olvides, Gregorio, que todo cuanto existe tiene un proceso de vida: nace, crece, se reproduce y muere. El cerebro humano no podía escapar a esa regla: nació con el cerebro de otros animales y necesita tiempo, siglos, milenios, para que sea distinto.

No te extrañe que siga matando como los cocodrilos y los guepardos. Luego, cuando madure, cuando haya llegado al fin de su desarrollo, verá que puede vivir sin matar a sus hermanos. Dale tiempo a las cosas y no te precipites.

-Es que ya son miles de años y no cesan las guerras, Eusebio –se atrevió Gregorio a exclamar.

Y, como un suspiro, escuchó aún decir a Gregorio:

-Lo de siete días para crear el mundo no lo has asimilado: El tiempo de Dios no es el nuestro. Luego lo comprenderás.

Y se hizo el silencio.


     De Astronomía

     La Osa Mayor: También conocida como el Carro Mayor, es una Constelación visible durante todo el año en el Hemisferio Norte. Está muy cerca de la Estrella Polar. Es la más conocida y la más fácil de distinguir. Se le llama Carro  por la forma que dibujan sus siete estrellas principales.

                                             Francisco Tomás Ortuño

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