17 enero 2018 : San Antonio Abad
Invierno´18 : Cuento
Murcia, miércoles, la una del mediodía, solo en casa. Sigo con mi Cuento “Obsesiones”, que dejé sin terminar:
Continuación:
-Yo quiero, pero no puedo aceptar que el televisor se encienda a distancia, o que el coche se abra desde lejos, o la puerta de mi garaje. ¿Y qué me dice del teléfono móvil? Ahí es nada. Por lo demás paso, pero desde que existe el móvil es que no vivo pensando cómo es posible que dos personas hablen a cientos de kilómetros.
-Te comprendo, Onofre, y voy a hacerte una confesión que a nadie he hecho: ¡Yo también soy obsesivo! Lo que me cuentas me pasa a mí también. He querido dominar mi asombro; convencerme de que es natural lo nuevo; que se trata solo de un avance de la ciencia, pero natural, al fin, cuando se da; pero vivo asustado con los nuevos ingenios como ese dichoso móvil que sin hilos permite hablarse de una ciudad a otra, de un país a otro país, o de un continente a otro: es que no puedo digerirlo.
-¿Y el internet?, don Emilio, ¿qué me dice del internet?
-No me lo nombre, Onofre: ese invento es de otro mundo; no puede ser que persona humana haya inventado semejante artilugio, es cosa del diablo. ¿Tú puedes creer que hables con una máquina como si te oyera? Ya ni el teléfono sin cables puede compararse.
-Estoy asustado, doctor.
-Y yo también, Onofre, no eres tú solo.
-¿Y cómo podemos salir del pasmo, doctor?
-No sé, Onofre; quizás pensando que seguimos estando donde siempre estuvimos. ¿Pero sabes una cosa, Onofre?, que lo mejor está aún por venir. Como pienso tanto, creo que llegará el momento de hablarnos con el pensamiento.
-¿Será posible, don Emilio? ¿Cómo hemos podido pensar los dos lo mismo? Yo también en mis ratos de asombro extremo, he pensado que el siguiente paso va a ser ese: hablar sin móvil, sin cartas, sin internet. Con el pensamiento mondo. Uno piensa y otro, donde se encuentre, responde.
-¿Probamos nosotros, Onofre? Y háblame de tú, por favor, que desde hoy seremos colegas del mayor descubrimiento de la historia.
-De acuerdo, Emilio.
El mayor susto que se llevó Onofre, si es que se puede llamar susto a la alegría que le preoporcionó el primer encuentro a través de las ondas con don Emilio, fue cuando sintió la voz de su amigo en el cerebro. “¿Me oyes? Soy Emilio. Te hablo desde mi casa”.
Continuará
De Astronomía : De las Estrellas
Aunque la mayor parte del espacio que podemos observar está vacío, es inevitable que nos fijemos en esos puntito que brillan. No es que el espacio vacío carezca de interés, que lo tiene; simplemente que las estrellas llaman la atención.
A causa de la atracción gravitatoria, la materia de las estrellas tiende a concentrarse en su centro. Pero eso hace que aumente su temperatura y presión.
A partir de ciertos límites, este aumento provoca reacciones nucleares que liberan energía y equilibran la fuerza de la gravedad, con lo que el tamaño de las estrellas se mantiene más o menos estable durante un tiempo, emitiendo al espacio grandes cantidades de radiación, entre ellas, por supuesto, la luminosa.
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