8 febrero 18 : jueves, 39-326, San Emiliano, “La felicidad no es la ausencia de problemas, sino la habilidad de resolverlos”. S.M.
Invierno´18 : Médicos
Murcia, las siete menos diez, en mi estudio pianístico. La mujer que limpia, ucraniana ella, se acerca a la puerta de salida. Significa que pronto habrá acabado su faena. Empieza por aquí y acaba por allá; y en el camino limpia habitaciones, baño, salón comedor, cocina y lo que va encontrando. Todo requiere un orden y ella lo sabe. Nada que objetar.
Yo esta tarde visité al endocrino. Visita concertada hace unos meses. Por octubre sería. Me ha cambiado unos comprimidos –eucreas por galvus-, él sabrá por qué. ¿Se lo habrá sugerido mi analítica? Para los médicos, un análisis le dice nuestro estado. ¿Qué harían sin él? Antes era otra cosa: “¿Qué le duele?”. “Tome este jarabe”. Ahora es más fácil.
Te lo contaría: Hace unos años visité al urólogo. “Salgo al baño dos o tres veces por la noche”, le dije. Y me mandó que me hicieran una ecografía. Cuando la vio me dijo que estaba bien, pero que la repitiera todos los años. Al año siguiente volví y me dijeron que había muerto. Como mejoré de mis micciones, ya no volví a otro urólogo.
Sentí la muerte de don Pancracio; trataba a los enfermos como a amigos de toda la vida. “También mueren los médicos”, me dije decepcionado cuando lo supe. Perdí confianza en sus pronósticos. Algo así como en los adivinos, que aciertan el porvenir con las cartas. “Si vieran el porvenir, todos eran ricos adivinando el gordo de Navidad”. Terminé por no creer lo que decían.
En Jumilla, don Pedro Azuar, médico, iba en bicicleta a ver a los enfermos. Me cuentan que pasaba por la cocina y preguntaba: “¿Qué vais a comer hoy?”. Si le gustaba, probaba con cuidado de no quemarse, una “pelota” o un poco de caldo.
Otro médico era don Rafael Lozano. También iba en bicicleta a ver a los enfermos. Un hijo fue Pepe para los amigos, Canónigo en la catedral de Murcia y compañero en el Colegio “San Francisco de Asís” de Jumilla del que lo cuenta. Otro hijo fue Jesús, que siguió la carrera de su padre y ejerce en Alicante.
Y otro médico de Jumilla, jumillano como los otros, era don Lorenzo Guardiola, escritor a la par que médico -¡cuántas obras con su paisano músico don Julián Santos!-; médico a la par que poeta galardonado en certámenes de toda España.
Adivinanza
Soy una loca amarrada –que solo sirvo –para ensaladas.
La solución, mañana. Ayer: Gato.
Francisco Tomás Ortuño
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