1 febrero 2018 : San Enrique Morse
De la Compañía de Jesús, murió mártir en el año 1645. Fue apresado en diversas ocasiones y dos veces exiliado.
Invierno´18 : Cuento
Continuación
-Mi Señora está mal de los nervios –dijo Gregorio.
-¿Y quién está bien de los nervios hoy –respondió el médico?
-¿Usted también? –preguntó el primero.
-Y usted y su vecino; ¿o es que piensa que se libra de esa enfermedad? Hoy todo el mundo está tocado de los nervios.
-Pero yo venía por mi mujer, a que me dijera qué puedo hacer para… para estar serena como antes. Creo que me entienda.
-¡Que si lo entiendo!, ¡vaya si lo entiendo! ¿Tiene hijos?
-Tuvimos dos.
-¿Tuvimos? ¿Qué quiere usted decir, Gregorio?
-No me lo recuerde –Gregorio se pone a llorar.
-Cuénteme, ¿qué fue de sus hijos?
-Uno murió atropellado por un coche… Seis años tenía, y no es pasión de padre, pero era más bueno que el pan –llora de nuevo sin poder seguir.
-¿Y el otro?
-Mi Fali se fue con el novio y luego la dejó embarazada.
-No siga, ¿y quiere usted que su mujer viva como antes? ¿qué esté serena y ría como si nada hubiera ocurrido? ¿Le extraña a usted que su Señora esté así de los nervios?
-Yo creo que es por la vecina –añadió Gregorio.
-¿Qué le pasa a la vecina? –dice intrigado el médico.
-Que le grita porque tiende ropa; dice que la va a llevar a los tribunales porque hace ruido con las sillas, que…
-Basta, basta, mire usted, vaya a su casa y abrace a su mujer, que bien se lo merece; hágale lo más agradable que pueda la vida, regálele flores, que a las mujeres les gustan las flores, sonríale, haga un viaje con ella… ¿qué sé yo?, suavice sus penas, que son muchas, ¿me entiende?
-Es que…
-Vaya, vaya deprisa, háblele con cariño, con amor; piense en lo que ha sufrido la pobre, que su comportamiento es el de una madre enferma de amor. Trátela como a una niña que necesita de cariño, de un amigo que le dé valor para seguir viviendo.
FIN
Adivinanza
Siempre ilumino el entorno –en donde quiera que esté; -vuelo, me voy y retorno –y gusto a todo el que me ve.
La solución, mañana. Ayer: Pelícano.
Francisco Tomás Ortuño
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