7 febrero 2018 : San Fidel
Fidel se consagró a Dios, haciéndose perimero diácono, después sacerdote y finalmente obispo. Murió con gran fama de santidad.
Invierno´18
Santana, miércoles, las nueve de la mañana. El sol aparece tímido por sobre unos montes próximos. Parece que se asoma a ver qué encuentre por estos pagos. Yo, que vengo de la calle, le diré que puede entrar, que aparte del frío intenso en el ambiente, ni llueve, ni nieva ni hay aviso de tormenta. Todo es paz y tranquilidad.
Vinimos ayer después de comer en Murcia, y nos iremos hoy a comer con Lina en la capital, si Dios lo permite. Vaya por delante esta condicional, que el Jefe manda. ¿Que a qué hemos venido?
Aquí lo dejé por llamadas imperiosas: “¡¡¡Vamos!!!”. Y como no quería que pasara a mayores, dejé para más adelante lo que estaba contando. Sigo en Murcia cuando es la una del mediodía. En medio entra preparar cosas para la vuelta, pasar por la tienda de Lina a comprar empanadas, hacer carretera y llegar a casita otra vez.
Luego ir por el análisis que me hicieron para el “endo” y hasta ir a Verónicas como capricho añadido. En el Mercado de Verónicas, he saludado a Genoveva, compañera años en el Grupo Escolar “Ibáñez Martín” de Jumilla. “¿Cómo estáis?”. “Bien, ¿y vosotros?”.
Y por Platería, a mi amigo Visiedo. Usa andador el pobre. Como un carrito de la compra pero que no es precisamente un carrito. Aparenta que va de compras cuando en realidad le hace de bastón para andar. Campoamor, don Ramón, lo dijo en una poesía: “Empezamos con un pie, luego con dos, y acabamos con tres”. Se refería al bastón. Si viviera ahora diría con carro, coche o a coscaletas.
Mi amigo don Francisco se iba encorvando por días. Con este artilugio supletorio puede salir a la calle. Es triste pero no hay más remedio. He oído esta mañana en la radio que el Papa emérito Benedicto XVI, tras un silencio largo, ha escrito una carta a los amigos, en la que dice poco más o menos que se está preparando para dar el último salto y estar con Jesucristo.
Y es que el tiempo no perdona. Ya lo dijo mi padre: “¡Qué dura es la cuesta de los ochenta!”. Y se quedó en la mitad. Yo comparé la vida con las horas de un día. Después de los ochenta era tiempo añadido.
Adivinanza
Este animal es famoso –porque siete vidas tiene; -cuando un ratón se le acerca, –cazándolo se entretiene.
La solución, mañana. Ayer: limón.
Francisco Tomás Ortuño
Comentarios
Publicar un comentario