25 enero 2018 : Conversión de San Pablo
Viajando hacia Damasco, en la actual Siria, Jesús se le reveló en el camino y lo eligió para que anunciase el Evangelio de la salvación a los gentiles. Sufrió multitud de sufrimientos y dificultades por Cristo.
Invierno´18 : Fábula
Murcia, jueves, las once menos cuarto, en el comedor. Día de limpieza, a ver cómo lo paso. Igual cojo el coche y el macuto y me largo a la piscina.
-¿No estás contando una fábula?
-Ah, sí, voy a seguir con ella:
Continuación: Ya Damián, cansado de tanto cerdito, de tantas fugas de dinero y de tanto secretismo, le dijo a su esposa un día:
“Esto no puede seguir así, esposa mía, tenemos que volver a ser como antes, el uno para el otro, siempre juntos para todo y mirando por los hijos”.
Pero Ramira, que ya tenía preparada la respuesta porque no era la primera embestida que recibía de su marido, saltó: “Lo primero el cerdito, después lo que quieras, y si quieres lo tomas y si no lo dejas”.
Damián no esperaba este exabrupto de su mujer, y le costó lo suyo digerirlo. Pensó en el suicidio, en irse de la casa, en cosas que nunca había pensado. Y, por fin, resignado, se dijo: “Si no puedes con tu enemigo, únete a él”. Y sonrió a su esposa, como si nada hubiera ocurrido.
Pero en el fondo, derrotado, se sintió triste y taciturno. ¿Cómo le diría a su mujer que la amaba, que era lo que más quería en este mundo, pero sin ese diabólico apéndice en forma de marrano que se había metido en la casa.
No dormía el pobre, se veía envejecer por días, con el pensamiento de haber sido desplazado por un cerdo, que no sabía cómo ni por qué había surgido en su vida.
Cuando vio que su hogar iba a pique, como barco en noche de tempestad, gritó más fuerte que nunca. Otros maridos como él acudieron a la llamada.
Y en una Asamblea memorable, decidieron visitar por su cuenta al Director de la APAD o Asociación Protectora de Animales Domésticos, y contarle lo que estaba sucediendo en sus hogares; que los miles de matrimonios donde había entrado una mascota, se estaban rompiendo si no estaban ya rotos, y que, por amor de Dios, dejara a sus mujeres como eran antes.
Pero la sorpresa fue que no encontraron a nadie que quisiera recibirlos, ni la sede de la Asociación, ni a persona que respondiera por ella. Tuvieron que volver, mohínos, a sus casas y seguir viviendo con sus mujeres y sus mascotas como una enfermedad nueva que no tenía remedio.
ADIVINANZA
Aunque no es un hombre, -lleva sombrero, -y al cesar la lluvia, -sale el primero.
La solución mañana. Ayer: Camello.
Francisco Tomás Ortuño
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