30 diciembre 2017 : La Sagrada Familia: Jesús, María y José.
Invierno´17 : Cumpleaños
Santana querida hasta en invierno, con sol de julio o frío de enero. A todo has puesto su remedio para ser insustituible: piscina para el calor y lumbre para el frío. Son las diez de la mañana y no han llegado los hijos que van a venir, ni los nietos, claro, que vendrán con ellos.
En unos minutos pasará la casa del cero al infinito, del silencio de ahora al ruido de los niños que suben y bajan, van y vienen, preguntan y hacen por su cuenta, y tú me entiendes.
Como celebramos los cincuenta abriles de un hijo por Navidad –y parece que fue ayer cuando llegaba al mundo-, hemos adornado la casa con luces y guirnaldas de colores y un HAPPY BIRTDAY en el salón. Sorpresa, sorpresa. Él, por su parte, traerá un jamón para que lo celebre la familia y cante: “¡Feliz, feliz en tu día…! ¡Y que cumplas muchos más!”.
Cada año le tocará a uno traer el jamón prometido. Y las fechas son seguidas, que tengo en la memoria los años de sus nacimientos: 1967-1969-1970´1972 y 1974. Como si tuvieran prisa en llegar, vinieron cogidos de la mano. En casa del abuelo Amós pasó lo mismo: Santiago, José María, Emilia, Amós y yo nacimos en seis años menos dos meses, como se encargaba la abuela de decir más tarde.
En este momento tocan al cristal de mi ventana, y veo a Jaime que abre la lista de los que llegan. Detrás van saludando Pablo, Francisco, Isabel, Toñi… y el último Pascual. ¡Bienvenidos todos a vuestra casa! y gracias al Señor que nos ha hecho así, para estar unidos siempre.
No deja de ser una bendición celebrar los cumpleaños todos juntos, cuando se ven desuniones frecuentes en las familias con las nefastas consecuencias que conllevan.
Oí decir que un Señor puso un bar-restaurante en el que celebraban reuniones familiares de bodas, comuniones, cumpleaños, etc., y que la fiesta que más se celebraba, por la que podía seguir con el negocio, eran las separaciones de matrimonios. ¡Qué pena!
¿A quién echar la culpa del “siniestro”? Si yo tuviera que culpar a alguien, diría que… Bueno, me lo callo, aunque lo tengo más claro que el agua de manantial. Hay cosas que son buenas pero pueden hacer mucho daño, como ciertos frutos en determinadas condiciones. Vamos, que no se saben utilizar.
De Astronomía
Solo en nuestra Galaxia podría haber hasta cien satélites naturales “errantes” por cada estrella, pero no podemos verlos.
Francisco Tomás Ortuño
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