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Técnicas reproductivas -Cuento-

20 octubre 2017 : Viernes, Santa Adelina
Otoño´17 : Técnicas reproductivas  -Cuento-

     Murcia, las doce, en mi retiro. ¿Por cuánto tiempo?, no lo sé, que oigo campanas de salida a la otra casa. Ventajas de la jubilación: a mí tanto monta monta tanto, San Luis que San Fernando.
     Va de Cuento: En su lecho de muerte, Flavia entregó a su única hija dos cajitas diminutas que guardaba en secreto.
     -¿Qué es esto, madre?
     -Vida de tus abuelos, hija. Y Flavia, débil y llorosa, se lo dijo: Escucha atenta, que me voy deprisa. Tus abuelos guardaron en estas cajas un óvulo y un espermatozoide, debidamente congelados. Ya en su tiempo se conocía esta técnica de reproducción. Nací yo y no quisieron más hijos; pero guardaron un óvulo y un espermatozoide por si más tarde, cuando ya no fueran fértiles, pensaban otra cosa. Tu abuelo, por el terrible accidente que te he contado mil veces, murió siendo joven. Y tu abuela, antes de morir, me dio estas dos cajitas y me explicó lo que contenían.
     -No sigas, mamá, que estás nerviosa.
     -Debo seguir, hija, porque así me lo pidió ella en trance parecido al mío de ahora. Eres la dueña de estas dos cajas y puedes hacer con ellas lo que quieras. Sabe que de la unión de estas dos células nacería un hermano mío, que sería tu tío, un tío que pudo ser y no fue, un tío potencial.
     -¿Y yo qué quieres que haga con este tío? –preguntó Lucía.
     -Tú verás, hija, pero si lo destruyes, habrás cometido un asesinato, allá con tu conciencia. Puedes consultarlo con el cura.
     -¿Con el cura?
     -Si os ponéis de acuerdo, y te casaras podías nacerlo como si fuera tuyo.
     -¿Y qué tendría en mi familia, madre, hijos míos  y un hermano de mis padres como si fueran hermanos?
     -Yo te entrego las cajas y me descargo de un peso que llevo encima mucho tiempo.
     -Pues te lo podías haber llevado contigo al otro mundo, que maldita la falta que me hacía tamaña responsabilidad. Mira, yo mañana los junto y que sea lo que Dios quiera.
     -¿Y si…?
     -¿Qué ibas a decir?
     -¿Y si tienes un bebé con tu abuelo?
     -¡Qué cosas tienes, madre!
                                             Francisco Tomás Ortuño

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