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Sueños.

13 octubre 2017
Otoño´17 : Sueños

     Murcia, las nueve, en mi retiro. Con tanto hablar de Cataluña en emisoras de radio y canales de televisión, con tantas imágenes callejeras de peleas tirando sillas al aire y guardias por el suelo, he soñado que extraterrestres invadían la Tierra. No es broma. Una pesadilla.
     Por algún cajón de mi mesa o de algún armario debo tener un cuaderno en el que yo anotaba mis sueños. Creo que lo conté. Quería descubrir por mí mismo si por los sueños podía conocer el futuro. Llegué a la conclusión de que los sueños solo cuentan lo que se ha vivido, aunque de forma distorsionada.
     No dicen nada los sueños que no esté grabado en el cerebro. Eso sí, el sueño combina formas como hacen los arquitectos, y  crea otras nuevas basándose en ellas. Jamás añade elementos no vividos antes, y menos adivina el porvenir.
     Como supe que en un pueblo llamaron a mujeres de otros lugares a una fiesta, con el fin de conocer a sus hombres, ya que los matrimonios escaseaban, soñé que en una feria había una tómbola singular: se ofrecía a una Señorita casadera y los hombres la pujaban: el que daba más se quedaba con ella para vivir, pasando antes por la iglesia.
     Otro día vi en mi sueño una Exposición de dimensiones gigantescas. Había infinidad de salas, en las que se enseñaba toda clase de oficios: cerámica, forja, carpintería, fontanería… Y es que la tarde anterior –pienso que sería por eso- escuché en la tele que en Jumilla, mi pueblo, se iba a montar una Escuela Taller por el Arco de San Roque.
     La cabeza, una vez que recibe una noticia la archiva en el cerebro y en el sueño la utiliza. Podría ser que a dos o más personas la misma noticia les produzca sueños diferentes, quizás porque la combinen con otros recuerdos que tengan archivados.
     Cuenta Marañón en su libro “Españoles fuera de España” que Vives –don Luis- “soñaba tanto en España que sus sueños tenían la fuerza de lo tangible, y al despertar murmuraba: “¿Cómo alabar al Señor que nos haya dado el caballo ligero de la imaginación en el que se va a todas partes?”.   
                                           Francisco Tomás Ortuño  

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