9 octubre 2017 : San Dionisio
Otoño´17 : Misoginia y misoneísmo
Murcia, las diez, en mi camarín del piano. Sol arriba, “comme d´habitude”.
-¿Qué nos cuentas hoy, Teódulo? ¿Otro cuento?
-Si me lo pides con insistencia, te contaré otro Cuento: Este iría de misóginos y de misoneístas.
-Háblame en español, “porfa”, que no estoy para acertijos.
Gregorio se declaró misógino, sin rubor, sin vergüenza, como la cosa más natural. “¿Por qué lo he de negar?”, dijo. Y siguió: “La naturaleza está por encima de nosotros; ¿no hay personas altas y bajas de estatura, rubias y morenas de tez, gruesas y delgadas, ¿por qué no ser misógino si has nacido así?”.
Lo descubrí –siguió- cuando los amigos iban detrás de las chicas, cuando era adolescente, cuando suele sentirse la punzada del amor. Me di cuenta de que a mí las mujeres me resbalaban, me eran indiferentes. Cuando los demás gozaban buscándolas, yo las evitaba.
Y me acepté así: “Soy misógino”, me dije. No sufrí, porque me acepté como era. Quizás hubiera sufrido rebelándome, como el que nace zurdo y maldice su mala suerte.
O como Blas, que llevó a tal extremo la ocultación de su estado natural que vivió toda su vida representando un papel sin autenticidad. Se casó y tuvo hijos, pero como una flor de trapo; como fruto sin dulzor; disimulando siempre: sin ser feliz y sin hacer feliz a su pareja.
Yo, que escuchaba, me declaré misoneísta.
-¿Y qué es ser misoneísta? –preguntó alguien.
-Siento aversión por las novedades –le contesté-. Me pueden los aparatos nuevos que van apareciendo todos los días. Me quedé en el libro y se acabó. Lo que sigue, para mí, es de otro mundo, de otro tiempo, de otra generación. Soy misoneísta acérrimo.
¿Te dije ayer que estoy leyendo a Juan Ramón Jiménez? Lleva la fecha de su adquisición: 1 diciembre 2005. Por entonces, cada semana aparecía un escritor nuevo en las librerías que yo corría a comprar. Así tengo, de la misma colección y tamaño aproximado, a Julio Cortázar, Antonio Machado, Pablo Neruda, Benito Pérez Galdós, Jorge Luis Borges, Federico García Lorca, Miguel de Unamuno y otros… ¿Cómo puedo cambiar este tesoro por lo mismo que me ofrezca una table?
Francisco Tomás Ortuño
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