Otoño´17 : Veredes cosas
Santana, las once, en el comedor. ¿Tú sabes de aquel que decía: “Si me dicen que un buey va volando, me lo creo?”. Debió de ocurrir cuando los tiempos empezaron a cambiar, a dar lo que antes no daban, a ver cosas extrañas que antes ni se pensaba que pudieran ocurrir.
Luego, como vinieron en cascada, unas detrás de otras, o juntas, nos fuimos acostumbrando. Y lo que te rondaré morena. ¿Qué nos quedará por ver? Lo digo porque igual hablamos con los hijos que viven en América, que vemos una Procesión de Semana Santa en Septiembre. Todo es posible.
-¿Por qué dices eso, Teodoro?
-Anoche nos acostamos tarde viendo la Procesión con la Pasión de Cristo, en Jumilla, como si fuera Abril.
-¿Has dicho una Procesión de Semana Santa, con Hermandades y Tronos?
-He dicho y me ratifico: Veinticuatro Pasos, quince bandas de música, veinte Hermandades, y miles de nazarenos con Manolas incluidas.
-¿Y gente en las puertas viéndolos pasar?
-Y gente en las puertas, como en Abril.
-¿y tirando caramelos los nazarenos?
-A tanto no llegaron, aunque algunos los llevaban en el “seno”. Se ve que lo tenían prohibido para distinguir la verdadera de la copia.
Desde que San Vicente Ferrer, valenciano del siglo XIV, predicó que la Pasión de Cristo podía escenificarse con imágenes y hacer procesiones con ellas –una Catequesis del Evangelio- surgió aquí y allá el oficio de escultor de la Pasión: Nacimientos, Crucificados, Dolorosas, Descendimientos, Pilatos, Herodes, Sayones, etc.
-Por lo que veo, les parece poco una Procesión al año y quieren dos: una en Abril o Marzo y otra en Septiembre.
-¿Y por qué no, Adelardo? ¿Por qué no cuatro o cinco en vez de dos? Yo no vería mal que se hicieran más procesiones. Darían trabajo a los escultores que no tienen encargos.
Francisco Tomás Ortuño
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