31 agosto 2017 : jueves, San Román Nonato
Verano 17 : Baños de Fortuna
Murcia, las doce cincuenta o una menos diez, en la habitación de Lina. Aquí me dejó aparcado la mujer de la limpieza. Hoy toca zafarrancho.
Miguel, que vino sobre las doce, quitó la hoja de Agosto del almanaque. Esta protestaba con alaridos de muerte: “¡¡Que aún estoy viva!!”, decía. Pero él la arrancó sin piedad y la puso sobre mi mesa. “Encima de ser breve, la doceava parte del año, aún me quitan horas de vida”, se quejaba.
En la mesa, como gorrino para matar, aún me ofreció la pobre sus últimos servicios: Me dijo que era San Román Nonato y hasta me dio un consejo entre lágrimas: “¡No ofendas más al Señor, que ya está muy ofendido!”.
En la pared, quedaba, en su puesto, el mes de septiembre, sin estrenar, feliz por empezar su vida antes de haber nacido.
He llamado a Fortuna para decir que el próximo diez no podremos ir a los Baños con el Imserso, como estaba previsto, ya que operan a mi mujer de cataratas; que si podíamos cambiar de turno. Dicen que hasta el veinte de Noviembre todo está cubierto.
-Bueno, le he dicho, la esperanza es una virtud; hasta esa fecha seremos felices esperando los Baños de Fortuna. Es lo que pienso: “Trázate metas lejanas a conseguir y serás feliz en el tiempo que tardes en llegar”.
Si son metas próximas, tendrás menos tiempo para gozar. Pronto tendrás que ponerte otras metas, porque sin ellas no cabe vivir, o la vida es pobre, árida y triste.
Si te fijas, en la vida de una persona, nada más lejos que la muerte. Aquellos que la ponen como su máxima meta a alcanzar, serán los más afortunados. Y esos son los santos. Santa Teresa decía: “…y tan alta vida espero, que muero porque no muero”, y otros santos y santas que pensaron igual.
Desear la Muerte, el fin de la vida terrenal, es la mayor fuente de felicidad que puede ofrecer el mundo. Pero fe sincera, no ficticia. Si dices que deseas la Muerte para ser feliz en vida, te equivocas. Hay que sentir ese deseo con la fuerza que da la sangre cuando se ama de verdad.
¿Tú has querido a una persona? Cuando tuvieras un motivo para quererla es que no la quieres en plenitud. Debes no saber por qué la quieres pero que sin ella no podrías vivir. Entonces te creería. Cuando solo con su presencia lo tuvieras todo. Algo así para amar el fin y ser feliz esperando. Lo demás sería falso, ficticio, espúreo, sucedáneo.
Francisco Tomás Ortuño
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