25 septbre 2017 : Lunes, Ntra. Sra. de la Fuencisla
Otoño´17 : Hoplitas
-¿Has oído hablar de los hoplitas, Aniceto? ¿Cómo sería un ejército de hoplitas? Los hoplitas eran soldados griegos armados hasta los dientes con escudo, casco, lanza y gleba.
-¡Cómo los tiempos han cambiado, Basilio! Hoy nos reímos de estos soldados griegos armados como don Quijote para aguantar los golpes del enemigo. ¿Podrían moverse los pobres con tanto peso encima?
-Pareces un marciano, querido, dirían sus mujeres.
-Soy un hoplita, y a mucha honra, respondería él.
-Que vuelvas de la trifulca entero como te vas, aunque vengas tan adefesio. ¿Cómo no inventan otra forma de combatir que no sea golpe va y golpe viene y el que más aguante haya ganado?
-Yo también lo pienso, Rigoberta, pero todo se andará. Un futurólogo afirma que luego no habrá armaduras para luchar.
-¿Y qué habrá entonces?
-¿Tú ves el casco, la gola, el brazal, la cordera, el guantelete, la rodillera, la canillera, el escudo y demás componentes de la armadura? Pues luego, nada, un misil a mil kilómetros de su objetivo y llega.
-¿Cómo podrá ser eso?
-Y otras cosas más sofisticadas cuenta el futurólogo que no quiero decirte.
-Puedes contar lo que quieras, que fuera de los hoplitas, ¿qué puede haber en una contienda?
-Pues sí, Rigoberta, aún habrá más. Pero ya me estoy pasando contigo, que a la mujer poca cuerda y bien atada; que enseguida os pasáis. ¿Cómo te cuento lo que habrá luego? Prepara mis sandalias y no digas a nadie que hemos hablado tan familiarmente.
Francisco Tomás Ortuño
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