6 septbre. 2017 : Miércoles, Ntra. Sra. de Guadalupe
Verano 17 : Los hijos
Murcia, la una, en mi estudio “Federico”. Mamá, acostada, descansa del ojo operado. Yo acabo de ponerle dos gotas de un tarrito que le mandó la oculista. Lina ha llamado para recordármelo. Es así ella. “A la una dos gotas”, y luego te llama por si se te olvida. Es como su hermano Miguel.
-¿Qué hace Miguel?
-Se pasó a las once a ver a la enferma. “¿Quién os va a hacer la comida?”, me preguntó preocupado.
-Vamos a comer en el “Mesón” de la esquina –le he respondido.
-Ella no está para salir –continúa-; le diré a Lina que preparan “tapes” con lo que pidas para llevar a casa.
-Ella verá lo que hace –respondo sin darle mayor importancia.
Ahora dice mi hija que Miguel ha encargado “tres menús para llevar” en el Mesón que le he dicho. Son así. Y los que quedan, igual.
-Ángel, desde Méjico, no podría.
-Como la intención es lo que cuenta, estoy seguro que si pudiera, haría lo que su hermano.
-Dice un proverbio árabe –o chino, no estoy seguro- que “una madre está para cien hijos, pero que cien hijos no están para una madre”. Se entiende lo que quiere decir; pero en mi caso no se cumple: los cinco se desviven por atenderla, en la medida de sus posibilidades.
-¿Será cuestión de genética? ¿Será problema de educación? ¿De suerte?
-Algo de todo, Lucio. Entre hermanos hay diferencias, no hay dos iguales, habiendo recibido la misma educación; y de genética no hablemos. Y son desiguales hasta hermanos gemelos.
-Si hasta hay hijos que demandan a sus padres porque no les dan lo que les piden.
-Lo normal es el proverbio que circula, pero en sentido figurado: la vida va de arriba abajo; si quieres como en procesión. Los padres miran por los hijos y estos por los suyos. Procrear y educar es la misión que Dios le dio a sus criaturas. Mirar para atrás es difícil, casi heroico. Las abuelas aún ven a los nietos recordando su maternidad en la vejez; pero los nietos ya no ven a los abuelos y menos cuando van creciendo. Solo miran adelante.
-¿Será que somos egoístas, Lucio?
-Si fuera así, se explica que algunas personas no superaron la fase de su egoísmo y se creen el ombligo del mundo. Ni padres, ni hermanos, ni tíos. Ellos y solo ellos. Para estas personas, hacer bien a los demás es impensable; dar de lo suyo, absurdo; ofrecer ayuda, inconcebible.
-Y son, por otra parte, hermanos nuestros, enfermos, que no se merecen nada como el que padece de bulimia o de lepra.
Francisco Tomás Ortuño
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