5 septbre. 2017 : San Justiniano
Verano 17 : Fenómenos
Murcia, las once y media, donde ayer a esta hora, poco más o menos. Quede para la historia familiar que hoy he empezado mis baños en Inacua. A las ocho cogí el coche y me planté en las termas en menos que canta un gallo. Vi que seguían donde mismo las piscinas, el yacusi, la sauna y el baño turco. No las mismas aguas, que ya dijo don Heráclito hace unos cuantos años, que “nadie se baña dos veces donde mismo”, y no seré yo quien le enmiende la plana.
Hay fenómenos, sucesos, que duran menos que el canto de un gallo; tú has oído cantar a los gallos, ¿verdad?: desde que empiezan hasta que acaban, no es que duren como “Il Rigoleto” o “La Traviata” de Verdi, pero algo permanecen con su kikirikí. Y, sin embargo, de tantos episodios poco duraderos, se tomó el del gallo. ¿Por qué? Porque le tocó a él y no a otro. Igual podía haber sido el canto de la codorniz. ¿Qué ocurrió con “el canto de un duro?”, lo mismo: “Me faltó el canto de un duro para lograrlo”, o sea, muy poco. Lo mismo de las termas de Inacua. No son aquellas romanas de Caracalla, pero termas al fin.
Lo más importante a recordar de hoy, cinco de septiembre, martes, es que a mamá la han operado de cataratas. No es grave, pero no deja de ser una operación. Como sabes, la catarata es la opacidad del cristalino del ojo, causada por una especie de telilla que impide el paso de los rayos luminosos.
-“¡A ver, a ver!”, le digo a mi mujer tras la operación. Un pintor decía a su hijo en circunstancias parecidas: “Pinta”. Es broma.
-Una carrera de obstáculos es la vida, Jenaro: cuando salvas uno, tienes que mirar por el siguiente, que vendrá después.
-Y, curioso, Evergildo, los obstáculos te hacen la vida distraída. ¿Habría cosa más aburrida y tediosa que una vida sin obstáculos que salvar?
-Luego, dos formas de aliviar la vida: a) Señalar metas por alcanzar y b) Vencer dificultades conforme se vayan presentando.
-Y antes, durante y después, pedir a Dios que las pone, que no superen a tus fuerzas. Así de simple es la vida en su complejidad.
Francisco Tomás Ortuño
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