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La Romería.

11 septbre 2017 : Lunes, 254 – 111, Ntra. Sra. de la Cueva Santa

Verano 17 : La Romería

     -La que nos espera mañana, Josefa.
     -La Feria de Murcia acaba conmigo: no hay quien aguante tanta marcha.
     -Cuántos quisieran tener nuestra Feria, Josefa, y encima te quejas.
     -No es eso, Perico, es que hay tanto que ver, tantos sitios donde estar, que acaba una muerta. Ya podían alargarla un mes por lo menos y repartir mejor lo que se ofrece.
     -Ya quedan pocos días y hay que disfrutarla a tope. Muchos de los que ves no son de aquí, ¿sabes?, vienen de la huerta y de otros pueblos.
     -Es que es una Feria como hay pocas, Perico. ¿Qué tenemos para mañana?
     -Oiremos Misa temprano en la Catedral…
     -¿Por qué temprano?
     -Hija de mi alma, mañana es la Romería: toda Murcia va a despedir a la Virgen; y antes el señor Obispo dice la Misa y el pueblo grita: “¡Viva la Virgen de la Fuensanta!”.
     -¿Comeremos en el monte?
     -Mañana se come en el monte, Josefa: prepara la cesta con tortillas y longanizas, ropas anchas y calzado cómodo.
     -¿Y luego?
     -Una siestecica hasta las cinco.
     -¿Qué hay a las cinco?
     -Toros, un buen cartel de toros con famosos matadores. De los toros iremos a la Gran Vía, nos sentaremos en una terraza y veremos el desfile de los Moros y Cristianos.
     -¡Cómo me gustan estos desfiles, Perico, con esos trajes tan lujosos y bandas de música. ¿Qué dirán los moros que vemos por Murcia? ¿Creerán que celebramos aún su derrota en la Reconquista?
     -Pensarán que es una fiesta y nada más, Josefa.
     -A mí me gustaría desfilar con traje de sultana.
     -Esos trajes cuestan más de mil euros cada uno, mujer.
     -¿Y lo que vale la fiesta? ¿Y la ilusión de quienes los llevan puestos? Las fiestas hay que conservarlas a costa de sacrificios. La fiesta trae gente, dinero y mantiene la tradición. ¿Qué importa lo que cuesten los trajes? Lo importante es que la fiesta no decaiga, Perico.
     -¡Qué bien te ha salido el discurso, Josefa. Estoy de acuerdo contigo y orgulloso de ser tu hombre.

                                           Francisco Tomás Ortuño

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