18 septbre 2017 : 261-104, lunes, San José de Cupertino
Verano 17 : Murcia
Murcia, lunes, las doce y cuarto. Gente por donde vayas.
Murcia es ciudad de calle. Por esta zona, sobre todo, no andas dos pasos sin bares y terrazas con público bebiendo algo. Por otras calles, menos céntricas, es otra cosa.
He nombrado a la iglesia de Santa Catalina. Igual que ciudad de bares podía haber dicho que Murcia es ciudad de iglesias. Cerca están San Nicolás, San Pedro, San Antolín, San Bartolomé y no sé si me dejo alguna, aparte de la catedral.
Esto, por sí solo, define ya a Murcia: tierra de bares y de iglesias. Gente de conversar y de ír a Misa. Aparte, claro, de trabajar su huerta y de vender sus productos en el mercado. Gente poco complicada, amable y servicial.
-¿Cómo se habrá formado el carácter murciano, Ramiro?
-Con los años, tomando un poco de aquí y un poco de allá. Como sabes, Murcia es lugar de paso, Andalucía también. Los mismos españoles y los demás europeos cruzan por aquí para ir a África o a otros continentes por mar. Y así, entre el clima, su huerta y ser lugar de paso, han ido formando su carácter sui géneris, especial y único.
Las regiones son como las personas: distintas unas de otras. No hay dos iguales. En los tiempos de Grecia, los espartanos no eran como los atenienses, siendo griegos todos; hasta luchaban entre sí. Recuerda las guerras del Peloponeso. Pero si otra nación los atacaba, se unían para defender a la patria común. Recuerda las Guerras Médicas y la batalla de las Termópilas contra los persas.
-Es curioso, Florenciano, lo que dices. Cada país tiene regiones y cada región tiene pueblos que se fiferencian unos de otros, estando todos formados por personas.
-No le des vueltas, Ramiro, como no hay dos personas iguales físicamente, no las hay iguales en su pensamiento. Los pueblos, las regiones, las naciones y continentes pueden tener caracteres comunes a veces, pero nunca en todo y para siempre.
-La raza humana es la más amplia que encuentro para que se distinga del resto de animales y obre en consecuencia. Como decía mi madre: todos son unos los bueyes y los vacunos. Cuando lleguemos a comprender esta verdad habremos superado la sinrazón de “yo más que tú, y si no estás de acuerdo, combatimos.
Francisco Tomás Ortuño
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