27 septbre 2017 : Miércoles, San Vicente de Paúl, 270-95
Otoño´17 : De Bancos y defunciones
Murcia, las once y media, en mi estudio “Salvador Ortiz”, de donde veo ropa tendida en terrazas sin movimiento alguno y un cielo color chocolate. Día agradable, pues, para salir a pasear. Yo vengo de la Plaza Mayor, donde vivía mi amigo Juan Antonio antes de morir.
Por allí se encuentra el Banco Sabadell, que antes estaba en la calle Sagasta y lo cerraron, ellos sabrán por qué. A mí me caía muy bien este Banco; era como una dependencia más de mi propia casa. El de la Plaza Mayor, por Santa Isabel, no es que esté lejos, pero ya no es como antes.
He dicho, como de paso, que mi buen amigo Juan Antonio vivía allí y que murió hace poco. Íbamos juntos a las piscinas del Barnés, frente al Hogar del Pensionista, y hablábamos de su vida militar en Guinea, cuando Guinea era de España.
Le gustaba escribir y se atrevía con versos y poemas que endilgaba a los compañeros de la Tercera Edad. Yo lo admiraba. Le regalé mi libro “Gramática Fácil”, que elogió en extremo. Un día, sin contar con nadie, nos dejó. “¿Y Juan Antonio que no viene?”. “Murió la semana pasada”, dijeron.
Y ayer fue Enrique, el marido de Loli, amiga de mi mujer. Sonó el teléfono, lo cogí yo y escuché: “Enrique ha muerto; se encuentra en el Tanatorio “Nuestro Padre Jesús”. Fuimos a despedirlo.
-Veo que no cesa el chorreo de amigos y familiares que nos van dejando.
-Mientras que los veamos caer podremos decir que seguimos vivos.
-Cada uno, por lo visto, nace con su fecha de nacimiento a la vista de todos y su fecha de muerte escondida en alguna parte.
-El año pasado fue pródigo en caídas mortales en mi familia: una tía, dos hermanos y dos nueras. Yo quedo solo de lo que fuera una casa con padres y cinco hijos.
-Se van yendo pero quedan los que van viniendo al mundo o brotando nuevos. Es Ley de vida.
-Si fuera igual en los demás, hay más nacimientos que defunciones: De un hermano, entraron cuatro; de otro llegaron siete nuevos; del tercero, seis; de mí, que aún sigo en el campo de juego, quedarán cinco. Y así.
-Cuando yo era niño de escuela, había dos mil doscientos millones de habitantes en la Tierra, y hoy anda la cifra por los siete mil millones de seres humanos.
-Cuando no quepamos en el Planeta, se buscará una solución, que los remedios siguen siempre a los problemas.
-¿Habremos creado un planeta artificial supletorio? ¿Un satélite habitable? ¿Diez? ¿Viviremos bajo el mar?
-Quién sabe, Mauricio.
Francisco Tomás Ortuño
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