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Un mar sin orillas.

1 agosto 2017

Verano 17

     Santana, las seis de la tarde. Hoy cualquier chalet que se precie tiene piscina para el verano.
     Yo acabo de bañarme, como ayer, a las cinco. Estaba el agua caliente, hecha caldo. Ahora mi hija me secunda. Creo que Lina tiene programado su tiempo, como yo: primero esto, luego aquello. Es lo mejor para no olvidar nada.
     El Santo de hoy es de los Alfonsos. Hay santos que celebran su día en fechas diferentes, como San Francisco, uno de Asís y otro de Sales. Cada cual celebra el suyo como si no se llamaran igual. “Felicidades, Juan, por tu santo”. “No, hoy no es el mío”.
     -¡Qué lío! –otra rima consonante o perfecta. En mi libro “Gramática fácil”, recojo doce mil palabras por grupos de rimas consonantes. Mi buen amigo José Antonio, q.e.p.d., lo apreciaba mucho porque hacía poesías y encontraba cómodamente palabras con la misma rima: fiebre, liebre, pesebre; astuta, batuta, cicuta, disputa, fruta, diminuta; abuelo, anzuelo, anhelo. Un día, volviendo de la piscina, me confesó: “De todos los libros que tengo, me quedaba con el tuyo” Llegó a ser un fan de mis rimas.
     Es cuestión de topar con el libro que te va en el momento justo. Yo he encontrado estos días otro libro en casa que estoy leyendo con avidez. Se titula “Un mar sin orillas”, de Antonio Rodríguez Pedrazuela. Estoy reviviendo con su lectura momentos de mi infancia.
     Y es que don Antonio nació cuando nacíamos en mi casa los hermanos que fuimos: Santiago, José María, Emilia, Amós y yo mismo. El ambiente de guerra que se respiraba en el año treinta y seis del pasado siglo, se siente más habiéndolo vivido. A mí me ha enganchado su lectura y espero acabarlo pronto, que nada engancha tanto como una lectura apasionante.
     Hablando de libros y revistas, hoy recibo “Selecciones” de Agosto. “Siete remedios naturales que funcionan”, leo en la portada. “El poder de curación de la naturaleza”, es otro artículo que aguarda su lectura. Y en Vocabulario: “Aquiescente”: que consiente o que asiente. “Se mostró en todo momento aquiescente a las propuestas presentadas”, etc.

                                             Francisco Tomás Ortuño

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