22 agosto 2017 ; Santa María Reina, Martes
Verano 17 ; De la juventud
Hasta las casas necesitan sus cuidados para que no se hundan o se hagan viejas antes de tiempo.
¿Qué son las cremas y polvos que las mujeres se ponen en la cara? Lo que el barniz en la madera, Jacinto, formas de mantenerlos jóvenes más tiempo. He dicho las mujeres, pero igual hacen los hombres. Una guerra es hoy la vida por mantenerse más tiempo joven. Nunca ha sido tan feroz y titánica la lucha por no sucumbir a la edad.
Es que antes se veneraba a los ancianos y ahora a los efebos. Un joven atleta y musculoso es símbolo de poder y sabiduría; lo que era el Senado romano cuando la palabra de los ancianos era la Ley.
Hoy ser joven es símbolo de poder. ¿Cómo no van a conservar la juventud con lo que venga a mano, tanto hombres como mujeres? Tanto es así que yo haría una división de la sociedad en niños, jóvenes y viejos. Los niños tienen futuro, mas los ancianos desaparecen. De ahí el miedo a salir de la juventud, el miedo a las arrugas de la cara, a la caída del cabello, a ser mayores en suma.
Leí una vez, creo que con razón, que la mujer –yo lo extendería al hombre- sufre dos muertes: una la de su juventud; otra la real y definitiva; y no sabía cuál era peor y más dolorosa. Cierto.
Perder la juventud hoy es entrar en el reino de los que no existen. Pobres jugadores de fútbol o baloncesto que saben que hay cientos esperando que den síntomas de vejez para entrar ellos. ¿Qué pensará un Iniesta, jugador del Barcelona? ¿Un Gasol de la canasta o un Corredor de la bici?
La juventud es efímera, pero en el deporte de masas es más todavía: es un visto y no visto, un que llega y se va.
-Eso has dicho otras veces que es la vida, Julián.
-Y lo mantengo, Andrés. Si es así de corta la vida, figúrate cómo será una parte de ella por muchos parches que le pongas.
Francisco Tomás Ortuño
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