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De animales.

7 agosto 2017, lunes, San Cayetano, luna llena

Verano 17  :  Sara y Nala –A mis nietas Alba, Sofía, Ana, Lina, Laura, Raquel e Isabel y a mi hija Lina-

     -Santana, las doce, en la Jaula.
     -¿Y se puede estar, Ponciano?
     -El tiempo cambia como las personas: hoy así y mañana asá, por no decir ahora bien y en media hora cambiado. Y es que el tiempo, como las personas, es como un calidoscopio: al menor movimiento se transforma.
     Y tan es así que igual igual no se ven nunca. Puede ser parecida la situación, casi igual, pero es distinta. La vida camina y en cada milésima de segundo cambia a otra cosa. Y eso pasa con el tiempo: ayer calor calor y hoy calor solo; ayer tranquilo y hoy ventoso; ayer acompañados y hoy solos mamá y un servidor.
     Bueno, otra vez, solos no: con Sara y con Nala. Sara conmigo, encima de la mesa donde escribo, o en media mesa, según un pacto que hicimos por escrito; y Nala fuera de la jaula, al otro lado de la tela metálica que hace de pared.
     Es chocante la escena: Sara se ve segura y mira a Nala por encima del hombro. Hasta se da media vuelta y le da la espalda.  Nala, por su parte, le promete ser buena en adelante: “Seamos amigas, Sara; perdona si te ofendí”. Y la mira suplicante. Pero Sara no parece estar por la labor y se hace la dormida.  
     De animales han escrito buenos escritores. Ahora en “Saber y Ganar”, por el vigésimo aniversario del Programa, están recordando a “Platero” de Juan Ramón Jiménez. Jordi Hurtado pregunta a los concursantes sobre este burrito de Moguer.
     Juan Ramún tuvo que pensar un día, como yo ahora con Sara y con Nala, en su Platero y escribió un libro. “Platero es peludo, blando por fuera que se diría de algodón, con unos ojos grandes, negros, como azabache”. Cervantes no escribió de un caballo, pero de la lectura del Quijote sabemos cómo era Rocinante, en el que iba montado, por descripciones esporádicas.
     Sara, blanca y negra por el lomo, sigue acostada en la mesa donde escribo; de vez en cuando abre sus ojos para saber de Nala, que pasea cerca.

                                             Francisco Tomás Ortuño

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