19 agosto 2017 : Sábado
Verano 17 : Multitudes
Santana, las diez y media, en mi “habi”, junto a la ventana. Amanece un día de verano subido. Cada edad pide lo suyo: mis nietas y amigos están en esa edad loca que les hace soñar con príncipes y princesas sin que la razón pueda razonar. Hermosa edad, bendita edad, que solo dura un brevísimo suspiro.
Yo creo que las maneras son innatas, Ignacio. Cada uno nace con un molde del que no se puede prescindir. Si tienes varios hijos, uno es así y el otro es asá, recibiendo las mismas enseñanzas. En fin, dejemos la cuestión.
-En un orden de prioridades, la comida para ella está en segundo lugar.
-¿Y en primer lugar, Laudano?
-En primer lugar está su Misa. No he conocido nada que se la impida. Yo, que la conozco bien, estoy preparado: “Si no fuimos por la mañana al Salvador, toca ir por la tarde al Convento”.
-¡Cómo será posible que no haya dos personas iguales, Ignacio, ni física ni espiritualmente.
-Cuando el Señor nos hizo, debió pensar –si no lo dijo a los suyos-: “Cada uno será único y ganará o perderá la Gloria que le reservo por sus méritos o deméritos”. Y así es. Nadie puede ser bueno por otro.
-Como no seas fiel a lo que pide, te hundes en el Averno. Y es que teniendo todos dos brazos, dos piernas, dos ojos, dos orejas, una boca, una nariz, en el mismo sitio colocados, ¿quién es capaz de hacer millones de millones diferentes?
Y no digamos en el terreno espiritual. Ahí te pierdes en excesos y defectos de vicios y virtudes como envidias, soberbias, castidades y templanzas.
Francisco Tomás Ortuño
Verano 17 : Multitudes
Santana, las diez y media, en mi “habi”, junto a la ventana. Amanece un día de verano subido. Cada edad pide lo suyo: mis nietas y amigos están en esa edad loca que les hace soñar con príncipes y princesas sin que la razón pueda razonar. Hermosa edad, bendita edad, que solo dura un brevísimo suspiro.
Yo creo que las maneras son innatas, Ignacio. Cada uno nace con un molde del que no se puede prescindir. Si tienes varios hijos, uno es así y el otro es asá, recibiendo las mismas enseñanzas. En fin, dejemos la cuestión.
-En un orden de prioridades, la comida para ella está en segundo lugar.
-¿Y en primer lugar, Laudano?
-En primer lugar está su Misa. No he conocido nada que se la impida. Yo, que la conozco bien, estoy preparado: “Si no fuimos por la mañana al Salvador, toca ir por la tarde al Convento”.
-¡Cómo será posible que no haya dos personas iguales, Ignacio, ni física ni espiritualmente.
-Cuando el Señor nos hizo, debió pensar –si no lo dijo a los suyos-: “Cada uno será único y ganará o perderá la Gloria que le reservo por sus méritos o deméritos”. Y así es. Nadie puede ser bueno por otro.
-Como no seas fiel a lo que pide, te hundes en el Averno. Y es que teniendo todos dos brazos, dos piernas, dos ojos, dos orejas, una boca, una nariz, en el mismo sitio colocados, ¿quién es capaz de hacer millones de millones diferentes?
Y no digamos en el terreno espiritual. Ahí te pierdes en excesos y defectos de vicios y virtudes como envidias, soberbias, castidades y templanzas.
Francisco Tomás Ortuño
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