24 agosto 2017 : Jueves, San Bartolomé
Verano 17 : Andarinas A mi Lina, amante de la Lengua como su padre
Santana, las once de la mañana, en el comedor de nuevo. Día espléndido para bañistas y andarines. ¿Por qué no bañistos y andarinas? Pienso en los que aman la Naturaleza y gozan andando por caminos de tierra o subiendo montañas hasta alcanzar sus cimas.
La palabra andarines me trae a la memoria unos versos que escribí tiempo ha. ¿Por qué andarinas se quedó enganchada, atrapada en la memoria, y no otras palabras que iban con ella? Decía así la Poesía:
Cuando voy a la piscina,
Temprano, sobre las siete,
Saliendo el sol,
Me cruzo con andarinas,
Señores y mozalbetes,
Camino de la cantina
Del Malecón.
¿Por qué no bañistos y andarinos? Para un observador de la Lengua, hay aquí un juego de palabras digno de estudio. “Bañista” es un sustantivo y significa “que se baña”. Es del género común o invariable: lo mismo para hombre que para mujer, como pianista, artista, telefonista o periodista. El artículo “el” o “la” lo determina. Si dices: “Ahora viene a declarar la testigo”, sabes que es una mujer la que declara; en cambio, si dices: “Ahora viene a declarar el testigo”, sabes que es un hombre.
Para uno que aprende nuestro idioma no es fácil siempre utilizar bien el género de los nombres. Dice una regla que son femeninos los nombres acabados en “d” y en “z”, como virtud y actriz. Y luego se encuentran con palabras como ataúd, arroz o avestruz que son masculinos.
Yo creo que el uso te hace, mejor que las reglas, acertar con el género sin confundirte, Venancio, que nadie que sepa español o castellano, dice “España es una nación hermoso”, aunque te digan luego que son masculinos los nombres de naciones, ciudades y pueblos. O “El Segura es más larga que el Sil, afluente del Miño”, aunque te digan que los nombres de los ríos, vientos, montes, volcanes, meses y días de la semana son masculinos.
Francisco Tomás Ortuño
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