16 agosto 2016 : Miércoles, San Esteban de Hungría
Creo que pronto nos daremos cuenta de que la vida puede sufrir un cambio radical.
Creo que pronto nos daremos cuenta de que la vida puede sufrir un cambio radical.
-Y lo está sufriendo, Ludolfo. Poco a poco, Paco Peco, me decía don Joaquín Vicente cuando estaba yo en su farmacia por mi hermano Amós, que lo operaban de una pierna. Poco a poco va cambiando la sociedad. ¿Tú no ves como el campo ya no usa arados romanos que usaban nuestros abuelos y bisabuelos?
Empezaron tímidamente los tractores a sustituir a las mulas y las rejas que removían la tierra, y después tractores en Andalucía, la Mancha, Asturias y Cataluña. En todas partes. Pues lo mismo ocurrirá con los medios de transporte. Cuando aparece una cosa que viene para quedarse por algo que existía, lo hace poco a poco, sin prisa pero sin pausa, hasta que lo desplaza.
Y esos cambios se llevan tiempo: años, decenas y a veces siglos. Piensa que tales mutaciones son planetarias, y la Tierra comprueba y verifica a su manera, no como nosotros, que aquí te pillo y aquí te mato.
Si nos hiciéramos una foto cada año y luego las pasáramos con rapidez, veríamos que íbamos cambiando. Así es todo: cambia pero no nos damos cuenta aunque de unas a otras haya mucha diferencia. En la persona, uno de niño no es como de mayor siendo la misma persona.
En la Sociedad se opera el mismo fenómeno: en cientos o miles de años hasta las costas de los mares cambian –Golfo de Guinea y Brasil por ejemplo; antes uno y lo mismo, y luego un océano en medio-. ¿Por qué no sumarnos ya a los cambios que se ven venir? ¿Lo harán nuestros nietos? Yo, como abuelo que los quiero tanto, se lo aconsejo.
Francisco Tomás Ortuño
Comentarios
Publicar un comentario