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Sueños.

21 agosto 2017 : Lunes, San Pío X

Verano 17 : Sueños

     -¿Es que sueñan los gatos, Eusebio?
     -Pues claro que sueñan, Senén. Sueñan como nosotros. Lo que quisieran ser o alcanzar despiertos y no pueden conseguir, lo sueñan durmiendo. Un sucedáneo de sueño, si quieres, como la sacarina, pero sueños al fin: Un enclenque y débil sueña que es el más fuerte de la pandilla; la niña que se considera fea, sueña que es hermosa, la preferida por el príncipe; y la anciana sueña que es joven quinceañera.
     Todos soñamos aunque no sepamos ciertamente qué sea el sueño. Calderón de la Barca, autor dramático español del siglo XVII, a quien se le deben más de doscientas obras de teatro, escribió “La vida es sueño”. Para mí que se pasó don Pedro, que ni tanto ni tan calvo. Cuando estamos despiertos, estamos despiertos; y cuando estamos durmiendo, estamos durmiendo.
     -Jaimito, ¿cómo se escribe durmiendo o dormiendo? –preguntó el maestro en la clase.
     -Ni lo uno ni lo otro –respondió Jaimito. Se escribe despierto.
     ¡Vaya con Jaimito. Demostró con su respuesta ser un niño listo fuera de lo común.
     Luego Freud –neurólogo austriaco- y otros colegas suyos, quisieron saber algo más sobre los sueños y los estudiaron a fondo. Pero nada supieron definitivo.
     Hasta yo mismo quise saber por qué soñamos y qué soñamos cuando quedamos dormidos. A tal fin tenía en mi mesita de noche un cuaderno y un bolígrafo. Cuando despertaba anotaba mi sueño o lo que recordaba del mismo: ¿dónde había estado?, ¿con quién?, ¿qué había sucedido?, etc., etc.
     Saqué mis propias conclusiones con cien o doscientos sueños anotados. Una de ellas fue que nunca se sueña con hechos que no tuvieran relación con lo vivido anteriormente, aunque estuviera disfrazado. Es más, cuando soñaba con visitas, sabía bien que era porque antes había hecho una visita a otra persona; si me perdía en una selva era porque pasaba por situaciones difíciles en la vida real. Jamás soñé con el número que tocaría después en la lotería. Es decir, que soñamos con vivencias almacenadas en el cerebro y nunca con algo que está por llegar.

                                    Francisco Tomás Ortuño     

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