25 julio 2017, martes, Santiago
Verano 17
Murcia, las once, día espléndido de huidas familiares al campo o a la playa. La ciudad queda para unos pocos afortunados: la Gran Vía, el Malecón, la Glorieta... ¿Quién dijo que es pobre? Murcia entera para él. Dueño de todos los jardines, de todas las plazas, de todas las calles, dueño absoluto de todos los rincones murcianos habidos y por haber. Hasta de las iglesias y de la ingente catedral.
¿Cuánto vale una ciudad? ¿Mil millones? ¿Cien mil millones? ¿Un millón de millones? Pues todo es suyo. Si tuviera que comprarla para ser el dueño, ¿qué más podría hacer que ahora? Todos somos ricos de una fortuna incalculable. ¿Qué mayor riqueza que salir al campo, a la playa o quedarse aquí? La libertad, en suma, es la mayor riqueza que podemos tener. .
-¿Y qué es la libertad?
-La libertad es ser libre de enfermedades y no temer a los que te rodean. No es uno libre si le duele el estómago, por ejemplo; no es uno libre si no puede hablar o escribir, o si teme un atentado. Pero si no temes un atentado, ni te prohíben hablar ni escribir, ni te duele el estómago, eres el hombre más rico del universo.
Con esta concepción, ¿por qué somos tan necios los humanos no disfrutando plenamente de lo que tenemos? ¿Qué sentido tienen las guerras, las conquistas, los egoísmos, la xenofobia o las fronteras?
Francisco Tomás Ortuño
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