12 diciembre 2017
Otoño´17 : La Creación
Murcia, las doce y cuarto, en la mesa circular. Día azul rabioso, como rabioso el viento que zarandea la ropa tendida en las terrazas. Día decembrino, en suma.
Ya fui a la piscina de Inacua temprano y estuve en los Pasos de Santiago a llevar a mamá con una amiga a un retiro. Ahora a esperar que vayan viniendo los sucesos que tengan que venir.
No digo una tontería; más bien, una verdad filosófica: lo que está por venir, no habrá fuerza que lo impida. Tú no lo sabes, ni yo, pero si son de venir, esperan en una sala a que los llamen para dar la cara.
¿Para bien o para mal? Ni el suceso que llega puede saberlo; quizás que será bueno para unos y malo para otros; o, de carambola, se volverá bueno si era malo, o al revés.
En la Creación universal, Atanasio, Dios lo dispuso como tenía que ser y “a quien Dios se le dé San Pedro se la bendiga”. ¿Sabía Dios lo que vendría en cada instante? No se lo pensó dos veces: “¡Así!”. Y fue como dijo. No pudo ser de otra forma. Y la Creación se hizo para que fuera.
Todo fue desde entonces y empezó a rodar en el tiempo y a desarrollarse como Dios había dispuesto que fuera. ¡Qué poder el de Dios, que dijo: “¡Hágase!”, y se hizo.
Pero, yo me pregunto: ¿formaría Dios parte de Algo anterior y Superior que ordenara el turno de suceder las cosas? Quiero decir si Dios formaría parte de lo que había de suceder: “Se acerca la Creación del Universo”, “Ahora toca la Creación”. En este caso, el Creador para nosotros sería otro mandado por otra fuerza preponderante, preeminente, que lo ordenara.
¿Y si esta fuerza superior obedecía a un Infinito Casual? ¿No quedaría reducido el mundo a imponderables sin principios ni metas a donde ir?
Me pierdo en lucubraciones filosóficas. Si miro el pasado, circunscrito a mi persona, veo que nací un veintiocho de junio de mil novecientos treinta y tres, y empecé a rodar por el mundo entre guijarros: casa. escuela, familia, hijos… Una carrera vital en el tiempo que me tocaba hacer, y hasta aquí.
El mundo pudo ser igual que yo: un día aparece en escena, cuando le tocaba salir. ¿Quién ordenó que así fuera? Y el ordenante ¿formaba parte de la función?
De Astronomía
Vincent van Gogh, en 1889, pintó el cuadro LA NOCHE ESTRELLADA dando la impresión de un cielo animado y en movimiento. La pintura se exhibe en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Francisco Tomás Ortuño
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