3 diciembre 2017 : San Francisco Javier
Francisco Javier (1506-1552), misionero jesuita, permanecerá como la figura exponencial del misionero entre infieles de la Edad Moderna. Fue Canonizado en 1622; en 1748 fue declarado Patrón de Oriente; en 1904, de la Obra para la Propagación de la Fe; y en 1927, Patrón de las Misiones, junto a Teresa del Niño Jesús.
Otoño´17 : El hombre del tiempo
Murcia, domingo, la una menos cuarto, en la habitación del piano. Hace frío en la calle. Mucho frío. Es un día invernal. De ropa de verano, hemos pasado a ropa de invierno; por la noche, lo mismo: de sábanas, a mantas, sin solución de continuidad.
Los hombres del tiempo son noticia. Son protagonistas en todas las cadenas. “¿Qué dice el hombre del tiempo?”, se oye luego. Y es que cada cual aprovecha la ocasión para ser protagonista en lo que hace o desempeña.
Si hace calor en verano, no dicen nada noticiable; si hace frío en invierno, igual. Pero si hace calor en otoño, ya salen gritando: “¡Nieva en Santander!”. O si hace frío en primavera, ponen el grito en el cielo: “¡Cuarenta grados en Murcia!”.
Para ellos -y ellas- es cantar el gordo de Navidad. Noticia no es decir que hace calor en julio o frío en enero; noticia es decir que hiela en agosto o que nos asamos de calor en diciembre. Que el perro muerda al hombre no es noticia; que el hombre muerda al perro sí lo es.
Hasta ayer, que no hubo otoño; desde ayer, que se adelantó el invierno. Igual mañana que florecen los almendros o que se inundan de esquiadores los puertos de montaña.
Yo comprendo que los que viven de anunciar el tiempo que nos hace, estén preocupados a veces; y que salgan, en ocasiones, satisfechos para decir: “Como dijimos ayer, contra pronóstico, el tiempo ha pasado de calor a frío sin pasar por la mitad”. Y que se alegren como si hubieran descubierto otro planeta.
Saltando muchas fechas, ayer mandé a mis contertulios lo que escribí en Fortuna el día 21 del mes pasado, y hoy lo que escribí el veintidós. Ya sé que no son noticias frescas, pero si quería contar lo que hice en Fortuna, tenía que ser así.
Me dejé aposta el ordenador aquí para no poder mandar mis escritos volando hasta que volviera a casa. Hoy tocaba hablar de Leana y he cumplido, como ha cumplido Leana con nosotros ofreciéndonos días maravillosos y descansos para recordar.
No pudimos despedirnos de Germi, que nos ponía la mesa con delicadeza todos los días. Te recordaremos, Germi. En su brazo luce un tatuaje con el nombre de Raúl, hasta con tilde. “¿Quién es Raúl?”, le pregunté un día. Se le iluminó el rostro. “Es mi hijo”, dijo sonriendo, y besó su nombre. “Tiene seis años”, añadió.
Francisco Tomás Ortuño
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