21 noviembre 2017
Otoño´17 A mis nietos
Baños de Fortuna, la una menos cuarto, entrando al Hotel Victoria, a la izquierda; un rincón coqueto con cuadros de Goya en la pared, mesitas, sofás y apliques para luz; hasta un balcón para que el sol pueda iluminarlo. Justo enfrente, veo la puerta del Casino.
En estos momentos ya somos “afortunados”, como lo bautizó mi nieto Gabriel cuando le dijimos que veníamos a pasar unos días de baños aquí. Quiero decir que ya llegamos y que puedo informar de lo que se cuece en la casa.
Nos trajo Lina ayer a esta hora. Nos dieron la habitación 104 para permanecer en ella los días que vamos a estar. Una habitación completa con dos camas, televisor, teléfono y cuarto de aseo con ducha.
Fuimos luego al comedor, inmenso comedor con cincuenta mesas de cuatro comensales, lo que da con pocos cálculos, para doscientas personas. Creo que estaba completo. Varias camareras servían las mesas: agua, vino, pan, primer plato, segundo plato y postre.
El café se toma en el Casino, fuera del Hotel, con pago aparte de quien quiere tomarlo. La cena y el desayuno son una copia de la comida del mediodía. Te iré contando sobre la marcha. Lina se fue por la tarde a Murcia.
Francisco Tomás Ortuño
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