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Almanaque.

14 diciembre 2017 : San Juan de la Cruz

     Juan de la Cruz es el Doctor de la Iglesia más leído. Su figura interesa al mundo de las artes y de las letras, de la psicologfía, la historia, la teología y la mística. Se le considera como puente entre Oriente y Occidente. Es imagen viva del auténtico carmelita, cima de la poesía española y también cumbre de la teología mística.

Otoño´17 :
    
 Murcia, las once, donde me dejan –hoy es jueves-. Vine de Inacua y busqué donde ponerme, y tú me entiendes, que una cosa es querer y otra poder. Hoy con zafarrancho en casa, no elijo estudio donde escribir; voy al que está libre y por el tiempo que me dejan. La vida es dura a veces; otras te lleva en volandas y, con suerte, sin esfuerzo ni gastos adicionales, hasta te lleva a donde pensabas ir.
   
  Decía mi tío Manuel, hermano de mi madre, que a unos les entra por la ventana una paloma para el cocido y a otros les cae una teja que puede herirlos y hasta matarlos. “¿Cómo ha sido?”, se preguntan luego. Ha sido y punto. No busques explicaciones, que no las tiene.
   
  Mi hija, cuando salgo de casa, dice siempre, y más si voy a coger el coche: “¡Lleva cuidado, papá!”, Y yo me digo bajo: “Gracias, hija, por tus buenos y sinceros deseos, pero lo que tenga que ser será inevitablemente”.
   
  ¿Tú no ves algo por encima de nosotros, que gobierna nuestros actos? ¿Algo que te lleva incluso a donde no pensabas ir o hacer? Es la fuerza misteriosa que gobierna el mundo; y nosotros, vanidosos, creemos que somos nosotros los que obramos, los que vamos y venimos, hacemos y deshacemos.
   
  En ocasiones, lo busco dentro de mi persona y hasta dialogo con él. “No tengo dudas: -en mí van tres, -dos que discuten y otro que juzga”, escribí ya. Hay momentos que hasta le pongo cara. No tiene cuerpo pero sé que está y hasta que obra por mí, recrimina mis acciones o me aconseja lo mejor.
    
 Yo escribí un libro que titulé: “Mi vida por Decreto”, en el que cuento mis pasos desde que mi madre me trajo al mundo un 28 de junio de 19… ¿Me nací yo? No que me nacieron. “¿Fui a la escuela?”. No, que me llevaron. “¿Qué hice yo por mí, pues?”. Veo que todo lo iba haciendo porque otro me conducía. “¿Carrera?”. Tampoco, que me dijeron que empezara un verano con don José los estudios de Magisterio.

Todo fue obedecer y ser llevado de la mano. Hasta en lo que no reparas, si te fijas, ves que no eres tú el que va o viene, hace o deshace; es otro que te dice lo que está bien que hagas o que no debes hacer.

Ayer trajo Miguel un almanaque del año dieciocho. En él se lee en grandes titulares: “Solo Agua –Tratamiento y Potabilización de Agua”. Lo pondremos aquí, en esta habitación, que es donde más estamos. Cuando acabe el que hay de este moribundo año, empezará él su reinado.

Del 2017 solo quedan diecisiete días, y luego si te vi no me acuerdo. ¿Quién se acuerda de un año que pasó? ¿Quién de una persona que se fue? Todo uno y lo mismo.

Gracias, Miguel, por el bello calendario del año dos mil dieciocho, y que lo repitas muchas veces para poder consultar sus fechas 365 veces en cada uno. Y si es bisiesto, un día más en febrero. Este que viene no toca. Hasta 2020 no hay otro año bisiesto. Como sabes, son bisiestos los múltiplos de cuatro –si las dos últimas cifras son ceros, cuatro o múltiplo de cuatro-.
                                   
     Francisco Tomás Ortuño

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