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Vecinos.

18 julio 2017

Verano 17

     Santana, las siete menos diez de la tarde, en la cocina. Vengo del baño. La piscina está llena, hasta arriba. La mamá en la terraza me vigilaba: tenía miedo por mi seguridad. Como me veía solo pensaba en lo peor. No sabe que soy un experto en nadar y guardar la ropa. Con Inacua tengo mucha experiencia a mis espaldas. Años de experiencia.
     -He descubierto esta tarde que nuestra piscina tiene yacusi, como la de Inacua.
     -¡Anda ya!, ¿cómo va a tener yacusi?
     -Sí, Felipe, con los chorros de la depuradora tengo un yacusi particular. No lo había descubierto hasta hoy. ¿Cuál es la función del yacusi japonés? Lanzar chorros de agua a presión a zonas de tu cuerpo: espalda, piernas, brazos…. Pues con la depuradora salen esos chorros de una pared a presión como el yacusi de Inacua. Solo tengo que acercarme y poner la parte de mi cuerpo que quiero que reciba el impacto. Sí, sí, un yacusi para mí en mi piscina; lo que le faltaba. Se lo diré a Bladimiro por si quiere venir a verlo.
     ¿Qué será de Bladimiro? ¿Habrá ido a Colombia con su mujer a ver a su suegra? Me dijo que iba a cruzar el charco. Lo sabré en septiembre, si ha vuelto del viaje, si fue antes. Hoy las personas, como la goma, se alejan y se acercan de modo que no sabes dónde están. No salen del planeta pero juegan al escondite. ¿Cómo saber dónde están los hijos? ¿Y los nietos? ¿Y Elisa, la nueva parienta que me ha nacido? El mismo bisabuelo dice que tenemos, pero yo creo que este bisabuelo es como el que tiene un tío en Graná. Pues eso.
     Los vecinos vecinísimos se fueron a la playa. Son un ejemplo de lo que digo: no sabes si están dentro o fuera de la casa, si van a volver o si van a quedarse. Que ves un coche en la puerta, es que están; que no ves coche, no lo sabes. Como pueden subir a una terraza que han hecho por detrás, ya no sabes si están o no están. Que oyes el piano, es que lo tocan; que no lo oyes, pueden estar y no estar. Mira, otra cosa que he descubierto hoy: mis vecinos pueden ser y no ser al mismo tiempo. Con su nueva terraza, ya no sabes si están o no están, si entraron o se fueron. Peor para ellos: si oigo ruidos en su casa a medianoche, podría avisarles: “Vecinos, oigo ruido en vuestra vivienda, ¿sois vosotros o son ladrones?”. Qué lío, vamos a dejarlo.

                                             Francisco Tomás Ortuño

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