6 julio 2017
Santana, jueves, las once, en el comedor. Anoche vino Pedro a regar. Sí, era de noche con truenos y relámpagos por doquier. “Vengo a regar los olivos”, dijo. Con él venían sus dos hijos, Pedro y Pablo, de diez y doce años, y una perrita pequeña. “Bueno”, dije yo. “¿Es que no verá que quiere llover?”, pensé. Y seguí pensando: “Dirá que agua del cielo no quita riego”.
El caso es que en tales circunstancias atmosféricas, puso las mangueras, abrió el grifo de la piscina, encendió el motor y los olivos fueron recibiendo un abundante chorro de agua. Llevaba una linterna para ver; con todo, viendo sus apuros, encendí el foco que ilumina hasta la puerta de abajo. Recordé en ese instante que los huertanos riegan por la noche, o eso me parecía haber oído; tal vez para evitar evaporaciones con el sol, o vaya usted a saber. Pero cayendo gotas de lluvia y con truenos y relámpagos encima, no lo sabía.
Viendo que Pedro padre se desentendía de tales fenómenos atrmosféricos y que además exclamaba: “A ver si acabo con el agua de la piscina”, tuve que decirle: “Cuando termines, cierra el grifo, apaga la luz y echa el candado a la puerta”. “No se preocupe, que lo haré así”, dijo. Y me subí, pero desde la terraza, luego, seguí los pasos del riego. Por suerte, la lluvia no pasó a mayores y Pedro a las once terminó su trabajo.
En Jumilla hay calles con dos nombres. Uno para cuando mandan unos, y otro para cuando mandan otros. Tal ocurre con la calle Canalejas o con la calle Sanjurjo. Si mandan unos, calle Canalejas; si mandan otros, Calle Loreto. Si el Gobierno es de un color, calle General Sanjurjo; si el Gobierno es de otro color, calle Marchante. Ayer, en una de estas calles, esperaba yo a mi mujer en el coche y pensaba en los cambios de nombre que sufren las mismas. Por si no lo recuerdas, la calle Canalejas se debe al español don José Canalejas y Méndez.
Nació este político en el Ferrol en 1854 y murió en Madrid a los cincuenta y ocho años. Era anticlerical, de tendencias radicales. Se enfrentó al Gobierno de Alfonso XIII tras el desastre colonial de 1898, cuando se perdieron Cuba y Filipinas, las últimas colonias que le quedaban a España del gran Imperio que tuvo con Carlos I y su hijo Felipe II. En 1910 fue Presidente del Consejo de Ministros, y asesinado por un anarquista en 1912.
José Sanjurjo y Sacanell, general español, nació en Zaragoza en 1872. Tomó parte en la guerra de Cuba y en la de Marruecos. En 1928 fue nombrado Director de la Guardia Civil. En 1932, un año antes de mi nacimiento –ya existía el mundo con sus problemas- se sublevó contra la República y fue condenado a muerte e indultado. Luego se retiró a Portugal. Murió en accidente de aviación cuando iba a tomar parte en el Alzamiento Nacional del 18 de Julio de 1936.
Francisco Tomás Ortuño
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