Ir al contenido principal

Cuerda para 100 años.

24 julio 2017

Verano 17

     Santana, las nueve y media, en el comedor. Vengo de dar un paseo matinal. Quería pagar a Javi la factura de su trabajo en la piscina, pero no está. De paso he visto la suya, que estaba llena de agua y es un calco de la nuestra, o al revés. Luego le diremos que siga barnizando los palos de las terrazas, y, quizás, las puertas de la casa; así le damos trabajo y la casa lo agradecde. Una pintura rejuvenece la obra, que expuesta a estos soles, envejecen antes.

     Me acuerdo de los años setenta del siglo pasado. El abuelo de Javi, pintor, se paseaba con un cesto al brazo recogiendo la cosecha de sus almendros. Luego los quitaron. Antonio, padre de Javi, pintor también, nos vendió el terreno de este chalet, que construyó Manuel, siguiendo los proyectos de un arquitecto valenciano. Luego vinieron la piscina, la luz eléctrica, el teléfono, los pinos y las oliveras. Cada año se añadía algo.

     Los abuelos de Javi murieron; los padres ya no salen de su casa, y Javi, joven aún, vive con sus hijos –Adrián, Javi y Germán- en la casa que construyeron sus padres. Una procesión de generaciones es la vida: abuelos, padres, hijos, nietos... Y fuera de las personas, las obras que van haciendo en el camino la generación de turno, lo mismo. A cada presente le toca recoger un pasado, guardarlo lo mejor que pueda y añadir algo nuevo para el futuro.

     “Construir sin destruir” podía ser el lema para los seres humanos, que la destrucción va implícita en los años y siglos, en el tiempo en general. Nada escapa a su furia destructiva. ¿Qué queda de los asirios, egipcios, griegos y romanos? Sin destruir el hombre, se acaba, desaparece lo antiguo, ¿qué será si adrede se rompe lo que otros dejaron?

     Parece como si Dios, cuando hizo el mundo, le impusiera la obligación de renovarse continuamente, y al hombre de conservar lo que otros construyeron. Así algo iba quedando de recuerdo.
     -Algo por algún tiempo, que luego desaparece. Nada hay eterno. Es otra Ley que Dios aplicó a su obra para que se diferenciara de su esencia. Dijo un filósofo alemán que el hombre tiene cuerda para cien años; si no lo castigamos con alcohol, droga y enfermedades puede alcanzar su meta, pero pocos llegan; si llegan se apagan como una vela que se consume.

                                             Francisco Tomás Ortuño

Comentarios

Entradas populares de este blog

De incendios.

24 junio 2017, sábado, San Juan Seguiré contando : de incendios Murcia, viernes, las diez. Barrunto que pronto nos iremos a gozar del fresco santanero. ¿Esta tarde? ¿Mañana? El domingo tenemos mesa y mantel en el Restaurante Pío XII toda la familia, que es decir mis cinco hijos, mis cuatro nueras y mis trece nietos. -¿Qué se celebra esta vez? -Por el calendario, yo diría que el “cumple” del abuelo. -Ochenta y…? -Cuatro. Ni yo me lo creo pero es así. Resta a 2017 el año de mi nacimiento, 1933, et… voilà. -¡Qué lejos se va quedando! -Como dice la canción… Pero todos vamos en el mismo tren, y corre igual para todos: nadie se queda atrás esperando en la estación a que pase a otro año. -Tú decías que la familia debía reunirse de vez en cuando para saber los unos de los otros y, si cabía, ayudarse. -¿Qué mejor modo para contarse los primos sus andanzas?: “Yo empiezo este año el bachillerato”. “Yo me he colocado en una empresa a trabajar”. “Yo me casé con un bolivian...

De periodistas.

Murcia,    3 Marzo 2017    San Ricardo, 93 por 272 Sigo contando…    De periodistas              -Los periodistas, Donato, no debían opinar en los periódicos; solo contar y punto. No decir si    lo que cuentan es mejor o peor, bueno o malo, sino ser objetivos y decir lo que estén seguros que haya ocurrido.              -Agradecidos debemos estar a los periodistas, Demetrio: desde    casa, tomando café, llueva o nieve, haga frío o calor, sabemos lo que ocurre por el mundo. Ellos han tenido que madrugar para llevarle las noticias.              -Pero eso no les da derecho a verter sus propias opiniones. La misión del periodista no es otra que dar la noticia, Donato. Cada persona debía dedicarse solo a su trabajo: el panadero a vender pan, el relojero a v...

De enfermedades.

9 mayo 2017    Martes, San Isaís, profeta Seguiré contando    : de enfermedades Murcia, las cinco y cuarto de la tarde, en la habitación 310 de “La Vega”. Una señorita entra a dejar la merienda a los enfermos. -¿A qué enfermos te refieres? -A los que ocupan las habitaciones de este hospital de Murcia, Hilario. Nadie está aquí por gusto, que si está es pòr necesidad –“Por necesidad batallo, -y una vez puesto en la silla, -se va ensanchando Castilla –delante de mi caballo. Perdón-. -Explícate mejor, Silverio. Ayer en Santana y hoy en “La Vega”, ¿cómo es eso? -Pues que ayer, cuando volvimos de Santana, mi esposa y mi    hija decidieron traerme a este rincón hospitalario para que me vieran en Urgencias. -¿De qué? -Si dije que me trabucaba al hablar y que me encontraba torpe en los andares, fue suficiente para que en vez de ir a Federico Balart vinieran aquí. Como conducía Lina, no hubo forma de ofrecer resistencia. -“¿Qué le pasa?”, dijo...