14 julio 2017
Verano 17
Murcia, las nueve y cuarto, en la mesa circular. Para hoy preveo acontecimientos importantes, si como a tales considero un cambio de residencia. Esta tarde está previsto ir a Santana a ver si allí refresca el ambiente. Con que se quede en los treinta me conformo, que aquí se pasó de cuarenta y perdió la escalera.
La fecha de hoy, me trae a la memoria la Fiesta Nacional de Francia. Si mirara años anteriores de mis Soflamas, vería que no pasaba por alto la Toma de la Bastilla cada catorce de julio. En la Edad Media, la Bastilla era un fortín con torreones que se construía a la entrada de las ciudades para su defensa.
La Bastilla a la que nos referimos cada catorce de Julio, era una fortaleza construida al Este de París, cuya edificación se inició en 1370. En el siglo XVI se componía de ocho torres de 23 metros de altura unidas por murallas de igual altura.
Durante mucho tiempo fue una ciudadela militar, pero desde la época de Richelieu, siglo XVII, se convirtió en prisión del Estado. El cardenal Richelieu, famoso prelado y estadista francés, fue ministro de Luis XIII durante veinte años. Influyó grandemente en acontecimientos internacionales. En ella se encerraba solo a personas importantes por oponerse al Estado o a la Administración.
La Toma de la Bastilla tuvo lugar el 14 de Julio de 1789 y fue el comienzo de la Revolución Francesa. Reinaba Luis XVI, que tuvo que retirar las tropas de la capital. La Tercera República declaró el 14 de Julio Fiesta Nacional en Francia, en 1880.
Como vemos por la Historia, no hay siglo ni época del mismo que no tenga enfrentamientos de unos contra otros para mandar. Tú repasa la Historia de España o mundial y verás que el hombre no tiene remedio. ¿Tendrá el Señor Creador de Cielos, Tierras y Mares, previsto que algún día se entiendan? Yo espero que sí, que llegará un tiempo en que lo que diga uno será bien visto por los demás. Hoy por hoy basta asomarse al Parlamento de cualquier país, empezando por el nuestro, para ver que estamos lejos del milagro. Con lo bueno que sería.
“Yo opino lo contrario”, decía un contertulio que entraba de la calle, mientras se quitaba el abrigo, sin saber de qué estaban tratando. Este contertulio, sin pretenderlo, representa a todos los contertulios que hoy discuten en foros nacionales y extranjeros.
Francisco Tomás Ortuño
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