8 julio 2017
Verano 17
Santana, las diez, en la jaula. Dijeron los hombres del tiempo –Martín, Brasero…-
-Y las mujeres –Mónica, Silvia…-
-que este fin de semana finiquita el invierno de lluvias, granizos y vientos huracanados; y que a partir del lunes que viene empieza el verano de las vacaciones y de las playas. Aquí se ha adelantado algo.
-Ayer hablamos de un helicóptero y hasta pensamos que pudiera vigilar un fuego. Y era así, que luego supe que cerca se produjeron dos: uno en el Carche y otro en la Sierra de la Pila.
-La visión del monte desde un helicóptero debe ser muy amplia.
-Tras un frugal desayuno, Lina y mamá bajaron al pueblo. Lina con su coche me libra a mí de paseos ineludibles.
-¿Has dicho ineludibles?
-Eso he dicho, Pifanio: que no se pueden eludir. ¿Tú crees acaso que mamá deje de ir a Misa un solo día? Y como la iglesia está en el pueblo, hay que llevarla.
-Como corresponde y debe ser, Pelayo, que en el matrimonio los dos son uno.
-Cierto, que en el matrimonio se opera el milagro de fundirse dos cuerpos en uno nuevo, distinto, para lo bueno y para lo malo.
-No siempre es así, Pifanio, que yo conozco casos en que pronto se rompe la unión y hasta se odian y matan sus elementos. Es un conflicto de mala solución, porque antes creen una cosa y luego ven que estaban equivocados.
-¿Tú qué solución crees que pueda aplicarse en estos casos?
-No existen soluciones ni a priori ni a posteriori. Tanto el hombre como la mujer poseen un alma flexible, imprevisible, susceptible de cambiar de opinión, y, por tanto, hoy puede pensar de una manera y luego de otra. ¿Quién puede saber lo que será mañana? Uno puede pensar que su amor será eterno y fiel a su pareja toda la vida y luego comprobar que es imposible.
-Y entonces… o morir en vida disimulando o romper de golpe la promesa de ser fiel.
-No es culpa de nadie; es que la naturaleza es así: tan frágil como débil, tan débil como frágil.
-¿Y los hijos que tuvieron?
-Para esos casos el Estado debe proporcionar casas exprofeso –orfanatos- donde personal apropiado cuide de esos niños. No veo mejor solución.
-Si los separados con hijos vuelven a casarse y a tener más hijos, ¿tú crees que serán tratados por igual los unos que los otros? Para los unos habrá una madre y para los otros una madrastra. Y dice el refrán que la madrastra con el nombre basta.
-Son cuestiones del alma y, por lo tanto, incomprensibles, incontrolables, ineludibles.
-Dios nos libre de madrastras para nuestros hijos.
Francisco Tomás Ortuño
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