Ir al contenido principal

Tirantes.

11 julio 2017

Verano 17

     Murcia, las doce, solo en casa. Y el que la lleva la entiende.
Quiero decir que estamos aquí por algo. He llevado a mamá al ambulatorio de San Andrés por recetas y he ido a la tienda por unos tirantes.
     Ha sacado el hombre unas veinte cajas de unos cinco tirantes cada una, para elegir. ¡Qué martirio! No encuentro peor cosa que tantas cajas para elegir unos tirantes. Le iba a decir al tendero que me daba igual. Si hubiera sido una chica, le hubiera dicho que eligiera ella.
     Entre grises, rojos y combinaciones, se pierde la cabeza. “¡Que me da lo mismo, no saque más!”, le digo. Y él, orgulloso de atenderme bien, sigue sacando cajas. “¿Cómo le va a dar lo mismo?”, dice. “Usted vaya apartando los que más le gusten, y luego elija entre los seleccionados”, exclama sonriendo.
     “¡Que no quiero ver más tirantes!”, grito. “Si saca otra caja me marcho por donde vine”. Y como sigue enseñando tirantes, doy media vuelta y me salgo a la calle.
     Voy al Mercado de Verónicas, que coge a un tiro de piedra, doy una vuelta mirando los puestos y sus mercancías, salgo de nuevo y retorno a la tienda de los tirantes. Entro de nuevo y encuentro al tendero casi enterrado entre cajas de tirantes. Sin mirar, cojo la primera que encuentro y le pido por favor que me la cobre.

     -¿Qué distancia es “a tiro de piedra”, Sebastián?
     -“Tiro” seguido de la preposición “de” y el nombre del arma disparada o del objeto arrojado, se usa como medida de distancia, Celedonio: “A un tiro de bala”, “a un tiro de piedra”, etc. Con la palabra “tiro” hay muchas expresiones en castellano:
     “A tiro hecho” o con grandes probabilidades de conseguir algo.
     “De tiros largos” o elegante, de lujo.
     “Ni a tiros” o de ninguna manera.
     “No van por ahí los tiros” da a entender lo descaminado de una presunción o conjetura.
     “Salirle el tiro por la culata” es dar un resultado contrario al que se esperaba.
     “Tiro de gracia” es el que se da al que ha sido fusilado para asegurar su muerte.
     En el fútbol y otros deportes, “Tiro indirecto” es cuando no puede tirar a puerta el jugador sino a otro compañero, etc.

                                             Francisco Tomás Ortuño

Comentarios

Entradas populares de este blog

De incendios.

24 junio 2017, sábado, San Juan Seguiré contando : de incendios Murcia, viernes, las diez. Barrunto que pronto nos iremos a gozar del fresco santanero. ¿Esta tarde? ¿Mañana? El domingo tenemos mesa y mantel en el Restaurante Pío XII toda la familia, que es decir mis cinco hijos, mis cuatro nueras y mis trece nietos. -¿Qué se celebra esta vez? -Por el calendario, yo diría que el “cumple” del abuelo. -Ochenta y…? -Cuatro. Ni yo me lo creo pero es así. Resta a 2017 el año de mi nacimiento, 1933, et… voilà. -¡Qué lejos se va quedando! -Como dice la canción… Pero todos vamos en el mismo tren, y corre igual para todos: nadie se queda atrás esperando en la estación a que pase a otro año. -Tú decías que la familia debía reunirse de vez en cuando para saber los unos de los otros y, si cabía, ayudarse. -¿Qué mejor modo para contarse los primos sus andanzas?: “Yo empiezo este año el bachillerato”. “Yo me he colocado en una empresa a trabajar”. “Yo me casé con un bolivian...

De periodistas.

Murcia,    3 Marzo 2017    San Ricardo, 93 por 272 Sigo contando…    De periodistas              -Los periodistas, Donato, no debían opinar en los periódicos; solo contar y punto. No decir si    lo que cuentan es mejor o peor, bueno o malo, sino ser objetivos y decir lo que estén seguros que haya ocurrido.              -Agradecidos debemos estar a los periodistas, Demetrio: desde    casa, tomando café, llueva o nieve, haga frío o calor, sabemos lo que ocurre por el mundo. Ellos han tenido que madrugar para llevarle las noticias.              -Pero eso no les da derecho a verter sus propias opiniones. La misión del periodista no es otra que dar la noticia, Donato. Cada persona debía dedicarse solo a su trabajo: el panadero a vender pan, el relojero a v...

De enfermedades.

9 mayo 2017    Martes, San Isaís, profeta Seguiré contando    : de enfermedades Murcia, las cinco y cuarto de la tarde, en la habitación 310 de “La Vega”. Una señorita entra a dejar la merienda a los enfermos. -¿A qué enfermos te refieres? -A los que ocupan las habitaciones de este hospital de Murcia, Hilario. Nadie está aquí por gusto, que si está es pòr necesidad –“Por necesidad batallo, -y una vez puesto en la silla, -se va ensanchando Castilla –delante de mi caballo. Perdón-. -Explícate mejor, Silverio. Ayer en Santana y hoy en “La Vega”, ¿cómo es eso? -Pues que ayer, cuando volvimos de Santana, mi esposa y mi    hija decidieron traerme a este rincón hospitalario para que me vieran en Urgencias. -¿De qué? -Si dije que me trabucaba al hablar y que me encontraba torpe en los andares, fue suficiente para que en vez de ir a Federico Balart vinieran aquí. Como conducía Lina, no hubo forma de ofrecer resistencia. -“¿Qué le pasa?”, dijo...