Ir al contenido principal

Vanidades del mundo.

            Murcia, las doce, junto a la ventana que da a la calle “Maestro Salvador Ortiz”. No es que sea una gran avenida, pero ahí está con sus placas en ambos extremos, entre “Pintor Sobejano” y “Federico Balart”.
Salvador era maestro en “San Andrés” cuando yo vine a Murcia, en el año 1.981. Hasta que se jubiló, estuvo con niños de tercero,  en la segunda planta. Se veía a la legua que era un maestro ejemplar.
Quería a los niños y los niños lo querían a él. Era de estas personas que nacen para ser maestros y fuera de la escuela no saben estar. Buen maestro, buen compañero y buen amigo.
Una Semana Santa me dejó su balcón para ver con mi familia, de cerca, los pasos de Salzillo. Hay personas buenas por naturaleza, y lo extraño sería que no obraran así. Más difícil es la ascética de quienes tienen que luchar para conseguirlo.
Sus alumnos luego, agradecidos, consiguieron del Ayuntamiento que le pusieran su nombre a una calle. No es muy relevante, como digo, que apenas tiene cien metros, pero para su familia será, sin duda, la calle más importante de Murcia.
Si viera él esta calle desde su nueva residencia, que cae debajo de mi ventana, y leyera su nombre en unas placas, no sé lo que pensaría. Tal vez se sonriera de las vanidades del mundo, o se alegrara porque fueron sus alumnos los que pusieron su nombre. Un abrazo, Salvador.
Francisco Tomás Ortuño

Comentarios

Entradas populares de este blog

De incendios.

24 junio 2017, sábado, San Juan Seguiré contando : de incendios Murcia, viernes, las diez. Barrunto que pronto nos iremos a gozar del fresco santanero. ¿Esta tarde? ¿Mañana? El domingo tenemos mesa y mantel en el Restaurante Pío XII toda la familia, que es decir mis cinco hijos, mis cuatro nueras y mis trece nietos. -¿Qué se celebra esta vez? -Por el calendario, yo diría que el “cumple” del abuelo. -Ochenta y…? -Cuatro. Ni yo me lo creo pero es así. Resta a 2017 el año de mi nacimiento, 1933, et… voilà. -¡Qué lejos se va quedando! -Como dice la canción… Pero todos vamos en el mismo tren, y corre igual para todos: nadie se queda atrás esperando en la estación a que pase a otro año. -Tú decías que la familia debía reunirse de vez en cuando para saber los unos de los otros y, si cabía, ayudarse. -¿Qué mejor modo para contarse los primos sus andanzas?: “Yo empiezo este año el bachillerato”. “Yo me he colocado en una empresa a trabajar”. “Yo me casé con un bolivian...

De periodistas.

Murcia,    3 Marzo 2017    San Ricardo, 93 por 272 Sigo contando…    De periodistas              -Los periodistas, Donato, no debían opinar en los periódicos; solo contar y punto. No decir si    lo que cuentan es mejor o peor, bueno o malo, sino ser objetivos y decir lo que estén seguros que haya ocurrido.              -Agradecidos debemos estar a los periodistas, Demetrio: desde    casa, tomando café, llueva o nieve, haga frío o calor, sabemos lo que ocurre por el mundo. Ellos han tenido que madrugar para llevarle las noticias.              -Pero eso no les da derecho a verter sus propias opiniones. La misión del periodista no es otra que dar la noticia, Donato. Cada persona debía dedicarse solo a su trabajo: el panadero a vender pan, el relojero a v...

De enfermedades.

9 mayo 2017    Martes, San Isaís, profeta Seguiré contando    : de enfermedades Murcia, las cinco y cuarto de la tarde, en la habitación 310 de “La Vega”. Una señorita entra a dejar la merienda a los enfermos. -¿A qué enfermos te refieres? -A los que ocupan las habitaciones de este hospital de Murcia, Hilario. Nadie está aquí por gusto, que si está es pòr necesidad –“Por necesidad batallo, -y una vez puesto en la silla, -se va ensanchando Castilla –delante de mi caballo. Perdón-. -Explícate mejor, Silverio. Ayer en Santana y hoy en “La Vega”, ¿cómo es eso? -Pues que ayer, cuando volvimos de Santana, mi esposa y mi    hija decidieron traerme a este rincón hospitalario para que me vieran en Urgencias. -¿De qué? -Si dije que me trabucaba al hablar y que me encontraba torpe en los andares, fue suficiente para que en vez de ir a Federico Balart vinieran aquí. Como conducía Lina, no hubo forma de ofrecer resistencia. -“¿Qué le pasa?”, dijo...