23 marzo 2017
Sigo contando… De los muertos –por ayer-
-Murcia, miércoles, las once. Hoy tampoco es un día cualquiera, Bernardo.
-¿Qué tiene el día de hoy que no tuviera el de ayer o que no vaya a tener el de mañana, Desiderio?
-Ningún día es igual, como no hay dos personas que sean iguales, pero el de hoy es para la familia muy señalado: ha muerto la tía Carmen, de Alicante. Luego sabremos dónde y cuándo será el entierro. Según me cuentan se sintió mal y llamó a Juanita. Cuando fue su hija, murió. Luego sabremos los pormenores.
Cuando he pasado la triste noticia a mi mujer, le ha faltado tiempo para exclamar: “¡Hay que estar preparados siempre!: La muerte viene sin avisar”. Yo he repetido mi poesía: “¿Cuándo será que venga –Doña Tormento? -¿Vendrá de madrugada? -¿En qué momento? -¿Cómo será que venga… -Que venga cuando quiera, -aquí la espero, -que estando preparado –no tengo miedo”.
¿Te cuento lo de ayer? Fui al odontólogo a que me viera un diente que me dolió bastante hace unos días. El dentista mandó que me hicieran una radiografía de los dientes. Con la foto vimos dónde estaba el foco del dolor bucal. Me dejó con la boca abierta y me mató el nervio. Su ataque fue certero, fulminante. En un pispás lo dejó fuera de combate.
Y aquí seguimos otro día, hasta que llegue el último en que la malvada Parca se presente para no irse de vacío, como ha hecho con mi cuñada Carmen.
-Hay muertes y muertes, Bernardo. Quiero decir que unas son naturales: acaban la vida por lo suyo; y otras son cercenadas, interrumpidas, cuando aún no estaban acabadas. Así fue la de San Basilio, el santo de hoy en el santoral. Se opuso enérgicamente a los arrianos y por pedir a Dios que ningún cristiano se apartara de su fe, fue martirizado. No es lo mismo. En unos va por ti la Muerte; en otros la llaman para que recoja los despojos. Es el caso no solo de los mártires, como San Basilio, sino de los que mueren en accidente.
Francisco Tomás Ortuño
Comentarios
Publicar un comentario