10 marzo 2017
Sigo contando… A mi hijo Pascual-Jesús Tomás Pastor
Murcia, las ocho, en la galería. El tiempo en Murcia es primaveral: subieron las temperaturas, cesaron las lluvias y pararon los vientos. Y es que “por la víspera se conoce el día”. Quiero decir que la Primavera está a la vuelta de la esquina; como quien dice dentro de pocos días.
Mi hijo Pascual Jesús inauguró la del año sesenta y nueve del siglo pasado con su nacimiento. No solo inauguró la Primavera de aquel año sino que abrió la Era espacial con la llegada del hombre a la Luna. “¡Que viene!, ¡que llega Pascual Jesús! ¡Preparados, listos...”
Y todos corrieron. Estábamos en Mula aquel año, cuando los primeros atrevidos se lanzaron al espacio a poner sus pies sobre la superficie lunar. Ya estaba bien tantos años como una lámpara de salón. Pero tuvo que ser el año que nació mi hijo, que ahí veo yo la importancia del evento.
De tantos años que hubo antes, tuvo que ser el sesenta y nueve. ¿Qué quieres que te diga? Hechos que se presentan y no se miran pero que están ahí para el que quiera verlos. Así hay muchos otros acontecimientos en la vida de las personas, de los pueblos y las naciones.
No tienen importancia, o no se ven, pero que pueden ser el comienzo de Eras que cambian los tiempos. Para mí que el nacimiento de mi hijo Pascual-Jesús, año mil novecientos sesenta y nueve del pasado siglo y milenio, en puertas de la Primavera de aquel año y del primer viaje a la Luna, fue el comienzo de una Era nueva.
Fue el pistoletazo a la Tecnología que hoy tenemos. Si no lo miras, no lo ves, pero si reparas en detalles, caes en la cuenta de que justo con el nacimiento de Pascual-Jesús empezó a cambiar el mundo. Como si una voz en el espacio hubiera exclamado: “¡Preparados, listos, ya!”, y todo se hubiera movilizado en el Planeta.
Francisco Tomás Ortuño
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