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Del callejero.

15 junio 2017, jueves. Corpus Christi
Seguiré contando : del callejero

Murcia, las once, donde ayer, que es decir en la mesa redonda de la habitación que da a la calle de mi amigo Salvador. Y no es correcto decir “la calle de mi amigo Salvador”. Si él me oyera, diría que no es suya la calle porque lleve su nombre, que mañana o pasado pueden bautizarla con otro nombre.
-Vamos a la calle Salvador Ortiz.
-Esa calle no existe; la han cambiado por Estanislao Huertas.
-¿Y quién fue ese Señor?
-Uno que pasaba por Madrid a la hora de un atentado terrorista y cayó fulminado por un tiro.
-¿Y qué tuvo que ver el tal Estanislao para que le pusieran su nombre a la calle?
-Es que su tío era amigo de un político.
-¿Y…?
-Fue, vino, habló con tirios y troyanos para mantener que  murió como un héroe, luchando por la causa y defendiendo con honor las virtudes patrias.
-¿Y no fue así?
-¡Qué va! Si el pobre no sabía dónde estaba y menos qué hacía en aquel sitio. Tuvo la mala fortuna de ser alcanzado por una bala  y punto.
-Estas cosas son así: hoy arriba y mañana en el suelo. ¿Cuántas estatuas del Caudillo montado a caballo quedan en España? Ni una de muestra. Y antes no había pueblo ni ciudad que no tuviera una calle con su nombre.
-Es que los nombres de las calles debían de ponerse cuando todos reconocieran sus méritos y virtudes -bélicos o científicos- cien años después de muerto.
-Ni así, Baldomero, que estar de acuerdo todos es imposible aunque murieran hace mil años. Sobraba que alguien lo propusiera para decir otros lo contrario. Y en democracia, con partidos como Podemos, PSOE, Ciudadanos y demás, menos: “Lo que digan, nosotros lo contrario”. Como aquel que entraba a la tertulia diciendo: “Yo no estoy de acuerdo!” y no sabía de qué hablaban.
-Para los nombres de las calles, yo recurrriría a nombres perennes, eternos, imperecederos, como nombres de animales o plantas. ¿No sirven para distinguirlos y que el cartero no se confunda con las cartas y paquetes que lleva a los buzones? Con l1lamarse Gato, Perro, Jirafa, Elefante o Rosa, Clavel, Petunia o Margarita, sobraba. Menos nombres de personas, lo que fuera, que la envidia es muy mala, Evaristo.

                                      Francisco Tomás Ortuño

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