28 junio 2017, Miércoles, San Ireneo, 179 por 186.
Seguiré contando : de voluntades
Murcia, las once. ¡Qué de cosas por contar de ayer, Toribio! Todo vino rodando como se esperaba, y aún mejor.
-Que no siempre es así, Guillermo; cuántas veces preparas algo con esmero, o esperas con ansiedad que ocurra, y luego acontece lo contrario, o no acontece.
-El hombre propone y Dios dispone. A veces coinciden las voluntades y a veces no. Cuando lo crees en tu mano, se va volando como un pájaro, o algo que no esperabas lo impide:
Me acuerdo que una vez me presenté a unas Oposiciones en Madrid a Inspectores de Magisterio. Había varias pruebas para obtener una plaza. De Murcia íbamos siete aspirantes. En la primera prueba, quedamos cinco; en la segunda, tres; en la tercera quedaba yo solo. Y entonces fue el examen escrito sobre “La libertad de enseñanza”. Escribí tanto que pensaba obtener una plaza. Pero cuando vi la lista de aprobados, yo no estaba en ella. No me lo creía pero era ciertro. Era esperar algo seguro y ver que había volado.
-¿Qué pasó?
-El Presidente del Tribunal, por aquellos años de cambio político tras una larga Dictadura, no comulgaba, por lo visto, con ciertas ideas que yo había vertido en mi examen sobre la libertad de enseñanza. Lo supe por doña Matilde, Inspectora de Murcia que formaba parte del Tribunal ese año y a la que me unía una gran amistad profesional. Ella como Inspectora, me llamaba a mí, como Director por Oposición, en los exámenes para obtener el Certificado de Estudios Primarios.
Se dio la circunstancia además que ella se jubilaba por estas fechas y le hicieron un homenaje en Murcia. Yo asistí al mismo y en los postres o tras el café, hubo intervenciones laudatorias para la homenajeada de compañeros y altos cargos. Yo, que estaba en parte en sus manos por mi Examen al Cuerpo de Inspectores, me atreví con una Poesía que compuse para la ocasión.
-Entre esto y que de murcianos quedaba yo solo, di por hecho que una plaza era mía. Tanto que le decía a mi mujer: “Voy a ser Inspector aunque no quiera”. Y no fui porque Dios, por lo visto, no quiso que fuera.
-Te lo repito: Ponte metas a conseguir y lucha por obtenerlas; pero, ah, si no las alcanzas por circunstancias o imponderables, no desesperes: acéptalo como voluntad del que sabe y puede más que tú, y hasta da las gracias.
Comentarios
Publicar un comentario