10 junio 2017, sábado
Seguiré contando : de correcciones
Santana de Jumilla, sábado, las nueve cuarenta y cinco o diez menos cuarto, en el comedor. Esta semana ha sido corta en Murcia. Con el Día de la Región el viernes, que es decir ayer, la gente se preparó para salir pitando. Unos a la playa, otros al campo y los demás donde fuera.
Lina me dijo que se iba a Madrid. “¿Y a qué vas a Madrid?”, le pregunté. Creo que no lo sabía; se encogió de hombros; al final respondió: “A ver el Museo del Prado”. Creo que el Museo del Prado es un recurso lingüístico para los que no saben qué decir. Queda bien además.
También podía haber dicho: “A cambiar de ambiente” o “A salir de Murcia”. Los de Madrid vienen aquí, por salir también. Ellos dirán que van al Mar Menor. Miguel y familia se fueron a Mojácar, de Almería. Francis, and his family, al Monasterio de Piedra, por Zaragoza. Y así. Los mayores lo pasamos mejor en casa, o viniendo a Santana en nuestro caso.
Pasa a otro punto, Silverio, que ya has cumplido bien con el Día de la Región. ¿Qué libro es ese que llevas entre manos?
-Es el de mi amigo Paco Soler. Creo que te lo dije: es un libro que recoge artículos suyos sobre diversos temas, publicados en periódicos –La Verdad, la Opinión, Diario 16, El Faro de Murcia y otros.
Don Francisco Soler Visiedo es Maestro y, como tal, le gusta enseñar. Es un corrector nato. Si algo ve mal escrito, le hace daño y salta para decir que no está bien. Sobre todo a los que presumen de latinoparlantes. Hay que llevar cuidado con él. Si ve una palabra o giro que no corresponde, como sabe latín -¿dónde aprendería tanto latín?-, se lanza como depredador sobre la presa. “¡Te cogí!”, dice con aire de triunfo y manda al periódico su corrección. Hasta al Rey, que dijo: “Urbi et orbe”, dijo enseguida: “No, Majestad, debe decir: “Urbi et orbi”. O al periodista Campmany que dijo: “Aestivum horribilis”, le corrigió: “¡Ojo, señor Campmany, que no es horribilis sino horribile!”. Y luego añade amable: “No te enfades, hombre, que “humanum est errare”, como dijo Séneca.
Su mayor distracción es coger los diarios y leerlos ávidamente. “Primum vivere, deinde philosophare”. Gazapo a la vista, se dice. Aquí no corresponde philosophare sino philosophari por ser un verbo deponente. Y a denunciarlo a la prensa. “Delenda est Sadam”. Aquí tenía que haber dicho “delendus est Sadam”. Te pillé. Voy a responder en el periódico. “Los habitantes de Estambul no son árabes”, corrige a otro. “A Unamuno lo destituyó Alfonso XIII y no Primo de Rivera como usted dice”, y prepara su respuesta para la prensa.
Francisco Tomás Ortuño
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