12 más uno, junio 2017, Martes, San Antonio de Padua
Seguiré contando : de la familia –por ayer-.
Murcia, las seis y media, en el comedor. Lo sucedido ayer quedó atrás, para recuerdo o perderse para siempre. Ahora a seguir en la procesión, como la fecha -12-, que sueña con alcanzar al año -17-.
En mis recuerdos de ayer quedó prendido en mi memoria Antonio José. Salíamos del restaurante, cuando un apuesto joven me saludó efusivamente: “¡Hola, cuánto tiempo sin vernos!”, dijo. Yo no caía en quién fuera. Debió de darse cuenta de mi confusión, que tuvo que aclarar: “Antonio José, hijo de Santiago”. Se me hizo la luz: “¡Claro, no te había conocido! ¿Cómo estás?”. Me presentó a su mujer y a una de sus hijas, de quince años.
Santiago, primo hermano mío, hijo de mi tío Roque y de mi tía Salvadora, trabajaba en el Banco; y creo que por méritos, como premio tal vez, le concedieron un viaje familiar de varios días por ciudades de Castilla.
Aún recuerdo, como si fuera ayer, la triste y trágica noticia que me dio llorando mi mujer: “Se han estrellado y han muerto en el accidente Santiago, su mujer y dos hijos. Dicen que el pequeño aún respira entre un amasijo de hierros”. Aquel niño logró salvarse. Era Antonio José, que me saludaba ayer y me presentaba a su familia.
La sociedad se compone de familias como los pueblos de casas y estas de ladrillos. ¿Qué menos que conocer a tu clan familiar hasta los abuelos y descendientes hasta los nietos? Es la célula social más importante. Es tu mundo. El resto, aunque necesario, es ajeno.
En la sociedad hay un componente familiar próximo que debemos cuidar como a nosotros mismos. Luego, en ese corpus familiar habrá divisiones más afines como padres, tíos, primos hermanos, sobrinos o nietos, pero todos formando parte del mismo árbol.
Así, en mi caso: Abuelos: Santiago y Emilia. Tienen cinco hijos: Francisco, Pascuala, Amós, Vicenta y Roque. De estos, Paco se casa con Isabel y tienen dos hijos: Santiago y Ana. Pascuala se casa con Ovidio y tienen dos hijas: Antonia y Emilia. Amós se casa con Lina y tienen cinco hijos: Santiago, José Mª, Emilia, Amós y Francisco. Vicenta se casa con Joaquín y tienen dos hijas: Pascuala y Emilia. Roque se casa con Salvadora y tienen tres hijos: Santiago, Ovidio y Emilia.
Cada hijo tiene pareja y nuevos descendientes. Ese conjunto formaría una familia, con el compromiso, el deber u obligación por parte de todos de cuidar y velar por ella.
Francisco Tomás Ortuño
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