5 junio 2017, lunes, Ntra. Sra. del Rocío –por ayer-.
Sigo contando : de temas espinosos
Murcia, domingo, las doce. La fecha sube sigilosa la cuesta para alcanzar al año; pero esta noche dejará el testigo para que siga un compañero otras veinticuatro horas. El año, confiado, sabe que su permanencia es más larga, pero que llegará en diciembre. Como nosotros, que vivimos creyendo que no va a llegar el fin y, de pronto, zas, hay un obstáculo insalvable.
-Eso le pasa al cura de San Antolín, que ha dicho la Misa midiendo sus palabras y movimientos por no parar y por no caerse.
-¿Es que los curas no se jubilan, Eusebio?
-Sí se jubilan, Ludovico, pero, como hay escasez de obreros, los jubilados atienden a los que están en ejercicio, si se ponen malos.
-Son, entonces, como los abuelos en las casas: los padres trabajan y los abuelos cuidan de los nietos.
-Así es, Ludo; o sea, que ni los unos ni los otros se jubilan.
-Ya podían los Gobiernos dar trabajo a los parados en edad de trabajar con suplencias; y en la iglesia permitir que las mujeres dijeran Misa.
-¡Qué cosas se te ocurren, Ludovico. ¿Cómo van a administrar los Sacramentos las mujeres? ¿Cuándo y dónde concedió Jesús la potestad de Confesar o dar la Comunión a las mujeres? A sus apóstoles, todos varones, les dijo: “A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retuviereis, les serán retenidos”. Pero yo no sé que lo mismo dijera a una samaritana, judía o galilea”.
-En cosas de la iglesia no te metas, Eusebio, que igual lo pensaba decir Jesús y no tuvo tiempo, o se le pasó por alto. ¿Y si en los pescadores incluyó también a las pescadoras? ¿Qué iba a tener Jesús contra las mujeres?
-Yo no encuentro razón para que excluyera a las mujeres de bautizar, confirmar, confesar o dar la comunión. Si entonces la mujer se quedaba en casa, hoy sale como el marido. Así que ante la falta de obreros, bien podían las mujeres que quisieran o tuvieran vocación, que sirviera a la iglesia como hacen los sacerdotes.
-Yo espero, Ludovico, que un Papa -¿por qué no el actual?- tenga una visión como los niños en Fátima, y reciba instrucciones para nuestro tiempo. Que no es lo mismo hace dos mil años que ahora: la población es distinta; las costumbres son otras, y las necesidades diferentes. Verás como, antes pronto que tarde, el Papa nos dice que Jesús le ha dado las Normas Nuevas para la Iglesia del Siglo XXI y sucesivos.
Francisco Tomás Ortuño
Francisco Tomás Ortuño
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