6 junio 2017, martes, San Norberto
Sigo contando : de cervicales y próstatas -de ayer-
Murcia, las once y media, en mi mesita redonda. La casa ha recobrado su pulso con la vuelta de mamá. Ha vuelto a ser lo que era, aunque las cosas sigan donde mismo.
Ya hemos ido, con el coche, a que viera el médico unas radiografías que le hicieron de la columna. Dice el facultativo que sus frecuentes dolores de cabeza proceden de un ligero desvío de una de las siete vértebras cervicales que todos tenemos en el cuello. A ver quién le va a decir lo contrario. Los traumatólogos lo tienen fácil: una foto y el dictamen. Si el hueso está roto o quebrado, aún es más sencillo.
Algo parecido al urólogo que visité hace unos años. Por si tenía problemas de próstata, fui a su consulta. Era bastante mayor y daba confianza. “Hágase una ecografía y me la trae”, dijo. Eso hice, pero pensé en el camino: “¡Qué fácil lo tienen los médicos hoy!”.
Cuando le llevé la foto de mis intimidades ventriles, me dijo que estaba bien, pero que cada año volviera con la prueba. Al año siguiente volví a recordarle su prescripción, pero había fallecido. Lástima porque no repetí con otro mi examen prostático.
Como sabes, el físico alemán W.C.Routgen descubrió los Rayos X en 1895. La noticia se propagó como la pólvora por todo el mundo. ¡Qué cambio en la Medicina! ¿Cómo sabrían antes que una vértebra cervical estaba desviada? ¿Cómo el urólogo iba a ver mi próstata como el color de mis ojos o las uñas de mi mano? “Hágase una radiografía y me la trae”. “Hágase una ecografía y ya veremos lo que dice”.
Como sabes también, en la semana doce ya están formados los órganos sexuales externos del feto. Y las madres, impacientes, preguntan: “¿Va a ser niña o niño?”. Y la ecografía se lo dice.
Cuentan que antes, a la pregunta de si iba a ser niño o niña, un médico decía seguro: “¡Va a ser niño!”, y en su libro de consultas ponía niña; o al revés: “¿Va a ser niña”, y apuntaba niño en su papel. Si acertaba no venían; solo comentaban: “¡Cuánto sabe este doctor!”. Y si volvían, a decir que se había equivocado, les enseñaba su respuesta, y no se había equivocado.
Francisco Tomás Ortuño
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