1 Junio 2017, Jueves, Ntra. Sra, de la Luz
Sigo contando : de astronomía
Las seis de la tarde. El sol, alto aún, entra por mi izquierda. ¿Quién iba a pensar esto hace unos meses? Si yo no tuviera la ciencia que enseñaron mis ancestros, me preguntaría: “¿Qué es el sol?, ¿a qué distancia se encuentra?, ¿por qué calienta justo a la temperatura que el hombre necesita para no morir de frío o de calor?; ¿y por qué en mayo no se ha escondido y en enero ya no está?
Para dar respuesta a estas preguntas, los hombres primitivos, aquellos que no tuvieron la suerte que nosotros, tendrían que pasar años, décadas y milenios buscando respuesta a sus preguntas. ¿Cómo encajarían ver salir el Sol por allí y esconderse por allá? Pensarían, claro, que la Tierra estaba en el centro y que el Sol o bola de fuego o como lo llamaran, daba vueltas alrededor.
¿Y de la Luna? ¿Qué pensarían de la Luna, que por las noches los alumbraba? “¿Qué puede ser ese foco que unas veces mira a la derecha y otras a la izquierda que unas veces es redondo y otras desaparece?”. ¿Quién era el guapo de saberlo? ¿Cuántas preguntas se harían sin saber responder! Y así nacían y así morían, viendo siempre lo mismo, sin comprender qué eran, para qué estaban, ni quién los había puesto allí.
Miles de años tuvieron que pasar para que el hombre empezara a encontrar respuestas a sus preguntas. ¿Cómo sería el asombro del primero que viera que la Tierra giraba alrededor del Sol y que el Sol era una estrella como millones más que había flotando en el espacio? ¿Quién se podía creer de otro que dijera que la Tierra era tan redonda como una naranja? “¿Y cómo no se caen las aguas del mar?”, preguntarían. “¿Y cómo si es redonda pueden caminar los habitantes que viven abajo?”. ¡Qué difícil lo tendrían aquellos primeros visionarios o científicos que se atrevieron a comunicar sus hallazgos.
-A otro con ese cuento, hombre, ¿cómo va a ser redonda la Tierra?
Hasta que aprendieron por los Evangelios que “Al principio creó Dios los cielos y la Tierra” y fueron comprendiendo la verdadera Historia de la Creación universal.
Francisco Tomás Ortuño
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