3 febrero 2017
Sigo con… : Jubilados
Murcia, viernes, San Blas, las ocho de la mañana. Ya hacía tiempo que no escribía aquí. Primero por el Belén y luego por el frío. Pero que no se enfade: sabe este rincón que lo aprecio mucho. Aquí pasé ratos con el Papa Benedicto XVI y de nuestras conversaciones nació uno de mis libros.
Ayer vino mi hijo. Viene de vez en cuando a ver a los padres, con el pretexto de tomar café. No a tomar café con el pretexto de ver a los padres, que no es lo mismo. Mejor hijo no se encuentra. Imparte Clases en dos Colegios y además lleva a sus hijos con el coche a sus respectivos Centros. O sea que está pluriempleado.
Cuando viene aquí tiene que hacer malabarismos para sacar su tiempo. Dice el diccionario que malabarismo es “el arte de juegos de destreza y agilidad”. Y eso es para mi hijo sacar unos minutos para venir aquí. “Ahora llevo a Gabriel a Azarbe; luego a Isabel a Nerva; dejo de paso a Pablo y a Jaime en Monteagudo y, por último, a Fran. Y luego al revés para recogerlos. Y menos mal que su mujer va por libre con su coche. Así un día con otro menos los domingos, que lleva a Fran al pueblo donde juega al fútbol. Y el lunes vuelta a empezar. Esperemos que cuando se jubile pueda descansar.
-A no ser que luego lo reclamen los hijos para seguir con sus nietos. Hay jubilados que tienen un horario de atención constante a los nietos y no descansan. ¿Te conté de un amigo que nos miraba con envidia cuando íbamos a la piscina y él no podía por tener obligaciones con los hijos pequeños de sus hijos grandes?: “Voy a vestir a los de Paquita, que se va a las ocho a trabajar; llevo luego a la guardería a los de mi otra hija; paseo a otra nieta a las once, y después recojo a los que antes llevé”.
Cómo ha cambiado la vida, de cuando nosotros éramos padres. Teníamos un trabajo y los niños se quedaban en la casa con su madre. Cuando tenían edad de ir al Colegio, iban ellos solos. Ahora, con trabajar la mujer todo ha cambiado. El pobre abuelo tiene que atender a los nietos como antes hizo con sus hijos.
-Son los tiempos que van cambiando y hay que adaptarse a los mismos.
Pues habrá que estudiar mejor el organigrama para que el jubilado quede exento de trabajos cuando tenga la edad de descansar.
Francisco Tomás Ortuño
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