8 febrero 2017
Sigo contando : El D.N.I.
Murcia, las diez menos veinte en el reloj que tengo delante. Me encuentro en mi camarín de Federico Balart. Ayer me porté con el coche como en los mejores tiempos. Llevé a mamá al Ambulatorio por recetas y fuimos después a Correos a mandar a Emilia, la monja, un dinero prometido. Con el coche me defiendo bien. Si no tuviera que aparcar, iba con él a todas partes. Pero lo malo es aparcar donde quieres, que luego viene la multa, o se lo lleva la grúa, que es peor.
La Oficina de Correos está donde estaba antes, en la Redonda, pero por dentro está cambiada. Una Señorita te pregunta cuando entras a dónde vas. Le dices lo que quieres y te manda a un mostrador. Lástima que cuando todo parece resuelto, te preguntan; ¿Su D.N.I.? Se lo digo, pero no es suficiente. “Pues no lo llevo”, le contesto. “Entonces no podemos seguir con la operación”, contesta. Y lo dejamos para otro día.
¿Cómo vamos por el mundo, me pregunto en mi camino de vuelta a casa, sin Documento de Identidad? Hoy la vida está de tal manera complicada que es necesario poder identificarse en cualquier momento y en cualquier situación que se presente. Somos tantos y tan variados los problemas que no se puede ir por el mundo sin llevar el DNI.
La policía puede buscar a alguien y pedírtelo; en Correos vas a recoger un paquete y debes enseñar tu DNI, ¿o crees que te lo van a dar por la cara? No es suficiente decir: “Soy yo el destinatario, me llamo Policarpo Buendía”. Como no enseñes tu DNI no te lo dan. Cuando vas a votar en unas Elecciones, ¿puedes decir que eres Felipe VI, Rey de España, sucesor de Juan Carlos I, nieto de don Juan de Borbón y biznieto de Alfonso XIII? Te habrán visto mil veces, hasta en los sellos de Correos, pero como no enseñes tu DNI no te dejan votar.
Francisco Tomás Ortuño
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